El presidente finlandés Alexander Stubb, que tiene buenas relaciones tanto con Donald Trump como con el mandatario ucraniano Volodimir Zelenski, aseguró que las conversaciones de paz sobre Ucrania lideradas por Estados Unidos están “en un callejón sin salida”.
“Esto podría deberse a la guerra en Irán, que desvía considerablemente la atención de la guerra en Ucrania. Pero también puede ser que las negociaciones estén estancadas porque han llegado a un callejón sin salida y ya no avanzan”, afirmó Stubb en una entrevista publicada el jueves en el diario noruego VG.
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“Creo que los negociadores estadounidenses han hecho todo lo que han podido, y que lo fundamental recae ahora en una sola cuestión: Donetsk y los territorios. Pero el gran problema es que no creo que Rusia quiera la paz”, añadió.
Otros actores diplomáticos apuntan también al estancamiento de las conversaciones entre Moscú y Kiev, llevadas a cabo bajo los auspicios de Washington.
Ucrania envió una delegación a Estados Unidos el pasado fin de semana para reactivar el proceso de negociación, pero esta iniciativa no ha dado ningún resultado inmediato.
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“Lamentablemente, aún no hay progresos reales”, declaró Zelenski el martes tras reunirse con su equipo de negociación a su regreso de las conversaciones.
“Rusia no quiere emprender el camino de la paz”, aseguró.
¿Cómo va la situación en Ucrania tras cuatro años de guerra?
Cuatro años después del inicio de la invasión rusa a gran escala, Ucrania sigue atrapada en una guerra de desgaste cuyo impacto humano no deja de crecer. Aunque el frente militar continúa activo y el mapa del conflicto sigue marcado por territorios ocupados y combates persistentes, uno de los aspectos más dramáticos es la dificultad para dimensionar cuántas vidas ha cobrado realmente esta guerra.
Las estimaciones más recientes hablan de hasta casi dos millones de bajas militares entre ambos bandos, entre muertos, heridos, desaparecidos y prisioneros, lo que la convierte en la guerra más devastadora que ha vivido Europa en las últimas ocho décadas.
En el caso de Ucrania, el saldo humano sigue siendo especialmente doloroso no solo por los muertos confirmados, sino por la enorme cantidad de personas cuyo paradero aún se desconoce.
Autoridades ucranianas citadas por el diario El País de España elevaron recientemente a 90.000 los desaparecidos, aunque otras dependencias oficiales sitúan la cifra por encima de 99.000 adultos, entre militares y civiles. A esto se suman más de 15.100 civiles muertos, según la ONU, además de miles de soldados cuya muerte no ha sido oficialmente reconocida o cuyos cuerpos siguen sin ser identificados, en muchos casos porque permanecen en zonas ocupadas o fueron recuperados sin posibilidad inmediata de verificación.
La situación también sigue marcada por una guerra de cifras y silencios oficiales. Tanto Rusia como Ucrania han evitado entregar balances completos de sus bajas, mientras medios, investigadores y organizaciones han recurrido a redes sociales, registros, imágenes satelitales y otras herramientas tecnológicas para reconstruir el verdadero costo del conflicto.