Cintillo de indicadores económicos Colombia

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Pacto nuclear de EE. UU. y Arabia Saudita y ataques en Irak: las claves de la nueva escalada con Irán

Bombardeos, negociaciones fallidas, amenazas sobre el estrecho de Ormuz y un polémico acuerdo nuclear con Arabia Saudita hacen parte de una estrategia con la que Donald Trump busca fortalecer el bloque de aliados de Estados Unidos en Oriente Medio y contener la influencia de Irán. Así se ha transformado la geopolítica de una de las regiones más inestables del mundo.

  • La estrategia de Donald Trump en Oriente Medio combina presión militar sobre Irán, acuerdos energéticos con Arabia Saudita y un renovado impulso a las alianzas regionales promovidas por Estados Unidos. Getty Images, AFP.
    La estrategia de Donald Trump en Oriente Medio combina presión militar sobre Irán, acuerdos energéticos con Arabia Saudita y un renovado impulso a las alianzas regionales promovidas por Estados Unidos. Getty Images, AFP.
  • De izquierda a derecha: Abdulaziz bin Salman, príncipe y líder de Arabia Saudita; Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. FOTO: Getty.
    De izquierda a derecha: Abdulaziz bin Salman, príncipe y líder de Arabia Saudita; Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. FOTO: Getty.
  • El Estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los puntos más sensibles de la guerra ya que por este lugar transita cerca del 20% del petroleo del mundo. FOTO: Getty.
    El Estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los puntos más sensibles de la guerra ya que por este lugar transita cerca del 20% del petroleo del mundo. FOTO: Getty.
  • Primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. FOTO: AFP.
    Primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. FOTO: AFP.
hace 38 minutos
bookmark

Cuando Donald Trump anunció un acuerdo de cooperación nuclear con Arabia Saudita, la noticia pareció, en principio, un asunto estrictamente energético. Sin embargo, detrás del convenio se esconde una estrategia mucho más amplia que comenzó meses atrás con el recrudecimiento de la confrontación entre Estados Unidos e Irán y que hoy busca redefinir el equilibrio político y militar de Oriente Medio.

Las últimas semanas han estado marcadas por una peligrosa aceleración del conflicto: el reinicio de bombardeos por parte de Irán con misiles balísticos interceptados en Jordania, los recientes ataques aéreos conjuntos inéditos entre Estados Unidos y Arabia Saudita en Irak contra las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), y las severas advertencias de Teherán sobre el tránsito comercial en el estrecho de Ormuz. Cada movimiento parece responder a una misma lógica: aumentar la presión sobre Teherán mientras Estados Unidos fortalece un bloque regional integrado por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Israel.

Aunque cada episodio ha sido presentado como un hecho independiente, especialistas consideran que forman parte de una misma estrategia geopolítica cuyo objetivo es contener la influencia iraní y consolidar un nuevo esquema de alianzas en una de las regiones más sensibles del planeta.

La relación entre Washington y Teherán atravesó durante los últimos meses un nuevo ciclo de negociaciones y confrontaciones. Tras un breve periodo de aparente cese del fuego y tentativas diplomáticas, el diálogo colapsó por completo. Las declaraciones de la Casa Blanca asegurando que Irán buscaba negociar fueron desmentidas categóricamente por la Cancillería iraní, reanudando las operaciones militares directas.

De izquierda a derecha: Abdulaziz bin Salman, príncipe y líder de Arabia Saudita; Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. FOTO: Getty.
De izquierda a derecha: Abdulaziz bin Salman, príncipe y líder de Arabia Saudita; Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. FOTO: Getty.

Las diferencias sobre el alcance del programa nuclear iraní, las condiciones de inspección internacional y las garantías de cumplimiento terminaron por romper el diálogo. A partir de ese momento, el conflicto volvió a trasladarse con fuerza al terreno militar. Estados Unidos e Israel incrementaron la presión sobre instalaciones estratégicas iraníes mientras Washington retomó sanciones, reforzando su presencia naval en el Golfo Pérsico y endureciendo su discurso contra Teherán.

Conozca: Irán intensifica la guerra en Oriente Medio y amenaza con extender el conflicto al mar Rojo

En paralelo, Irán mantuvo su posición de no renunciar al desarrollo de su programa nuclear y continuó defendiendo el enriquecimiento de uranio como un derecho soberano, asegurando además que sus líneas de producción de armamento siguen plenamente activas. La crisis comenzó entonces a entrar en un círculo difícil de romper. Cada ofensiva militar generó nuevas respuestas diplomáticas; cada intento de negociación terminaba acompañado de nuevas amenazas o sanciones.

La guerra dejó de desarrollarse únicamente sobre el terreno militar para trasladarse también al ámbito económico y energético.

No hay una justificación jurídica para este trato diferenciado, sino respuestas desde la propaganda y la política”, analizó Francisco Conejo Carrasco, historiador, docente y líder de internacionalización de la Escuela de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UNAD, experto consultado por EL COLOMBIANO. Permitir a los saudíes lo que se ha negado a los iraníes debilita la coherencia de la política de no proliferación. Pero todavía no hemos interiorizado o normalizado que las reglas de juego internacionales, el Derecho Internacional, es el gran perdedor de los últimos tiempos en el mundo. En momentos de crisis e incertidumbre lo que nos puede parecer arriesgado, pueden ser medidas preparatorias para otros escenarios desconocidos o no asumidos”.

El estrecho de Ormuz como arma

En medio de la confrontación apareció nuevamente uno de los puntos más sensibles del comercio mundial: el estrecho de Ormuz. Por este corredor marítimo transita cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo, razón por la cual cualquier alteración provoca sacudidas inmediatas en los mercados, elevando el precio del crudo Brent hasta los US$ 83 por barril.

La tensión en la vía navegable escaló luego de que Irán advirtiera formalmente que prohibirá el tránsito por el Estrecho de Ormuz a buques de países o empresas que utilicen los fondos financieros iraníes congelados en el exterior, en respuesta a los anuncios de Trump sobre confiscar dichos activos para reparar los daños marítimos.

Ante las severas fricciones, la Casa Blanca ha intentado mantener la presión militar sobre Irán mediante patrullajes navales y operaciones dirigidas. Para Teherán, Ormuz sigue siendo uno de sus principales mecanismos de presión frente a Occidente. Para Washington, impedir que Irán utilice ese corredor como herramienta de negociación se convirtió en una prioridad estratégica.

Actualmente, la estrategia de presión militar estadounidense enfrenta un desgaste financiero sumamente elevado frente a las tácticas asimétricas iraníes, lo que ha llevado al Pentágono a solicitar multimillonarias partidas presupuestarias extraordinarias.

El Estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los puntos más sensibles de la guerra ya que por este lugar transita cerca del 20% del petroleo del mundo. FOTO: Getty.
El Estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los puntos más sensibles de la guerra ya que por este lugar transita cerca del 20% del petroleo del mundo. FOTO: Getty.

Estrictamente no es imposible de ganar, pero el precio a pagar por ganarla puede ser muy alto. Irán no necesita destruir las capacidades militares estadounidenses. Se centrará en mantener un nivel de riesgo con acciones de impacto periódicas que generen los daños verdaderamente importantes: aumento de los seguros marítimos, subida del precio del petróleo, los costos de las escoltas y subida de precios internacionales, la incertidumbre comercial y una presión política internacional sobre el gobierno Trump e Israel. Tan sencillo como un dron barato, minas económicas o misiles costeros pueden provocar en acciones aisladas los efectos anteriormente descritos”, afirmó el profesor.

Más aquí: ¿Por qué Trump rompió la tregua con Irán? Así fue el giro del optimismo al desprecio en una semana

Ante esta vulnerabilidad, los países del Golfo han comenzado a proyectar oleoductos para rodear el estrecho hacia el Mar Rojo y el Mediterráneo. No obstante, el historiador aclaró que esta solución no será inmediata; ”es una pérdida de control estratégico para Irán, pero el efecto no será absoluto ni inmediato. Muchos de estos proyectos estarán operativos hacia 2027 o 2028. Mientras tanto, la geografía sigue favoreciendo a Irán”.

El pacto nuclear

Mientras la atención internacional seguía concentrada en el conflicto y en las reuniones de alto nivel en Washington —donde Trump recibió en paralelo a Benjamin Netanyahu y Volodymyr Zelensky—, la administración estadounidense avanzaba en otro frente estratégico. Washington anunció un acuerdo de cooperación nuclear con Arabia Saudita que permitirá desarrollar una industria de energía nuclear civil con apoyo tecnológico estadounidense.

El denominado Acuerdo 123 establece el marco legal para que ambos países cooperen durante las próximas décadas en proyectos relacionados con energía nuclear con fines pacíficos. Según la Casa Blanca, el convenio busca fortalecer la seguridad energética saudí, ampliar la participación de empresas estadounidenses en el sector y garantizar estándares internacionales de no proliferación.

Para sorpresa de nadie, el anuncio abrió un intenso debate. Aunque Washington insiste en que el acuerdo está diseñado exclusivamente para usos civiles, varios analistas advirtieron que permitir capacidades de enriquecimiento de uranio podría abrir la puerta, en el futuro, al desarrollo de armamento nuclear.

Podemos encontrar en algunos movimientos ciertos objetivos estratégicos detrás de esta decisión, que todavía no es clara, en su apoyo a Arabia Saudita”, explicó Francisco Conejo. “Primero, Impedir el acercamiento de Riad a Pekín o Moscú, en un mundo que empieza a sumergirse en otra Guerra Fría. Segundo, respaldo de los Estados Unidos en ver a Arabia Saudí como un socio clave dentro del sistema de seguridad americano. Tercero, dar un estímulo multimillonario a la industria nuclear estadounidense como Westinghouse, que mantendrá un anclaje técnico por décadas. Y cuarto, este puede ser un movimiento reactivo al nuevo equilibrio regional provocado por Irán”.

Respecto a la coexistencia entre la diversificación energética y la dimensión militar en la estrategia saudí, añadió.

“Las dos ideas pueden coexistir en un mismo escenario real. Arabia Saudí necesita liberar en estos momentos petróleo y gas para generar electricidad (...) Pero, por otro lado, también existe una justificación estratégica inequívoca. El príncipe heredero Mohamed bin Salmán ya ha declarado de manera pública que si Irán desarrolla la bomba, Arabia Saudita realizará lo propio. Estos mensajes deben tomarse como una supuesta defensa de cobertura estratégica y disuasoria como he comentado. Es lo que se conoce como hedging nuclear, tener todo el know how e infraestructura para poder llevarlo a cabo en un posible escenario comprometido a futuro”.

La ruptura del “estándar de oro”

Buena parte de la discusión regional gira alrededor del peligroso precedente creado frente a otros aliados de Washington en el Golfo, especialmente Emiratos Árabes Unidos (EAU). En 2009, Washington firmó con Abu Dabi un acuerdo nuclear que prohibía expresamente el enriquecimiento de uranio en suelo emiratí, fijando lo que durante años se consideró el “estándar de oro” de la no proliferación.

El nuevo convenio con Arabia Saudita introduce términos mucho más flexibles que han generado tensiones inmediatas. Como señaló el historiador, ”Los Emiratos Árabes Unidos quedan en una posición al menos incómoda”.

Se le premió diplomáticamente por aceptar restricciones más importantes y ahora comprueba que otro Estado de la región que no las aceptó tiene mejores condiciones. Podríamos decir que Abu Dhabi tiene tres grandes problemas: por un lado, la desventaja tecnológica. El segundo problema es la desventaja estratégica. El tercer problema para EAU es la pérdida del valor del ‘estándar de oro’”, afirmó Francisco Conejo.

Siga leyendo: La historia de los 8.000 marineros que siguen varados en el estrecho de Ormuz tras 100 días de guerra

“Estas exigencias, que pueden llegar en cascada por estos países con peso importante, podrían conllevar a tener varios Estados con un umbral nuclear, lo que quiere decir tener países sin armas declaradas, pero con la capacidad de producirlas en un plazo considerablemente corto. Esto en un escenario de incertidumbre en la sucesión de gobiernos podría provocar que líderes moderados que construyan infraestructura y generen capacidades, estarían sembrando un poder oculto para Gobiernos futuros que decidan militarizarla y usarla con otros fines”.

¿Qué pasará con el monopolio nuclear israelí?

Uno de los efectos colaterales más complejos de este acuerdo es el impacto que genera sobre la doctrina de seguridad de Israel. Históricamente, Tel Aviv ha mantenido una política de ambigüedad atómica —sin confirmar ni desmentir la posesión de ojivas nucleares— combinada con una doctrina preventiva severa para evitar que cualquier rival en la región adquiera capacidades atómicas.

Esta política se tradujo históricamente en intervenciones militares directas, como el bombardeo al reactor iraquí de Osirak en 1981 o el ataque a instalaciones sirias en 2007. Sin embargo, la decisión de la Casa Blanca de facilitar tecnología nuclear a Riad cambia drásticamente las reglas del juego para Tel Aviv, pese a la estrecha coordinación entre Trump y Netanyahu para contener a Irán y la revelación israelí de que EE. UU. ha frenado ataques contra la red energética iraní para evitar crisis petroleras globales.

Primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. FOTO: AFP.
Primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. FOTO: AFP.

Desde el plano estratégico y político [erosiona el monopolio]”sostuvo el historiador. “Arabia Saudí no es un enemigo declarado actualmente de Israel, cooperan indirectamente contra Irán y ambos son socios estratégicos de Estados Unidos. La posibilidad de que haya una intervención israelí contra Arabia Saudí es improbable hoy en día. Pero no en un futuro si cambian las condiciones”.

Para el especialista, el movimiento estadounidense altera el balance de poder: Lo interesante en este punto es que el movimiento estadounidense erosiona la supremacía israelí en la región. Se acepta otra potencia regional con capacidades sensibles y es un mensaje directo a Tel Aviv. El manejo de este apoyo se determinará sobre el tipo de acceso al enriquecimiento o reprocesamiento, las inspecciones internacionales, la acumulación de material y las acciones políticas. Sería raro que Israel no estuviera presente en cada una de ellas de manera determinante”.

La situación dio un giro aún más complejo cuando Donald Trump sugirió públicamente que el desarrollo completo del pacto nuclear dependería de que Arabia Saudita reconociera oficialmente al Estado de Israel e ingresara a los Acuerdos de Abraham. Con esa decisión, un convenio energético pasó a convertirse en un instrumento de presión diplomática directa, desatando desconcierto en Riad y evidencia de descoordinación en el propio gabinete estadounidense.

Asistimos a una coordinación diplomática deficitaria durante todo el gobierno de Trump, dijo Francisco Conejo. “Declaraciones polémicas, improvisaciones fuera de guion y contradicciones entre los diferentes actores del gobierno (...) En la decisión de acuerdo con Arabia Saudí volvieron a aflorar las contradicciones con el secretario de Energía quien valoró que era un tema que no había sido discutido previamente y que reveló que el acuerdo no estaba plenamente cerrado. En este punto también debemos volver a recordar que Donald Trump ha sido empresario y negociador durante gran parte de su vida. La hipótesis de una estrategia deliberada puede cobrar sentido si se enmarca en un momento de máxima presión y ambigüedad negociadora. Se ofrecen incentivos, se generan expectativas y se añade posteriormente una normalización con Israel, obligando a pagar un precio político adicional a Arabia Saudí de forma pública”.

Por otro lado, esta exigencia choca con la postura firme del príncipe heredero Mohamed bin Salmán, quien ha supeditado cualquier normalización diplomática a un camino creíble e irreversible hacia la creación de un Estado palestino. ”Con la situación actual y las condiciones presentes, sí se podría hablar de un bloqueo estructural pero no necesariamente definitivo.

La presión diplomática de Arabia Saudí hacia la normalización de un proceso creíble e irreversible de creación de un Estado palestino independiente se mantiene, pero debemos entender que no sólo es una decisión de voluntad política de Benjamin Netanyahu”, concluyó el historiador.

¿Cómo afecta la crisis en el Golfo a Colombia?

Aunque la confrontación entre Washington, Teherán y Riad parezca un escenario distante, las implicaciones geopolíticas y económicas de esta tensión tienen un impacto directo sobre América Latina y, de manera muy particular, sobre Colombia.

Entérese: Trump termina la tregua con Irán: “Es una pérdida de tiempo tratar con ellos, no me gusta esa gente”

En un mercado globalizado, la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz se traduce de inmediato en volatilidad para los precios del crudo y el gas natural. Para un país que atraviesa debates profundos sobre su transición energética, inflación y finanzas públicas, lo que ocurra en el Golfo Pérsico altera el tablero macroeconómico local.

A parte de los efectos directos sobre la economía, o los impactos en la transición energética o la seguridad marítima que son comunes a todos los países en un mundo cada vez más globalizado y con mayores dependencias, es bueno resaltar que Colombia se encuentra en estos momentos en un cambio político importante que también reconfigurará su política exterior”, explicó el profesor Conejo Carrasco. “Con el panorama actual y un gobierno más afín a la comercialización del gas y la producción de crudo colombiano, se podría aumentar los ingresos de exportación y alivianar las finanzas públicas. Como detrimento se afectaría a la transición energética con mayor dependencia fiscal de los hidrocarburos”.

Además, el especialista mencionó que la recomposición de bloques en Oriente Medio suele estar acompañada de giros diplomáticos en América Latina: ”El previsible cambio de los discursos anti-israelíes y pro-palestinos alinearán más a Colombia con las políticas de seguridad de los Estados Unidos (...) Se espera una política belicista antiguerrilla y contra los grupos narcoterroristas de la región”.

¿Qué sigue ahora?

Mientras aumenta la presión sobre Teherán, Estados Unidos e intenta tejer una red que combine seguridad, comercio energético y alianzas estratégicas, los frentes de combate se multiplican en la región. Muestra de esta peligrosa escalada fue la reciente operación conjunta entre Estados Unidos y Arabia Saudita contra las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) en Iraq, que dejó al menos 20 muertos y 32 heridos tras bombardeos en siete provincias, incluyendo Bagdad, Nínive y Basora.

Este grupo paramilitar, nacido en 2014 para combatir a ISIS e integrado formalmente al aparato de seguridad iraquí en 2016, cuenta entre sus filas con milicias alineadas con la Guardia Revolucionaria de Irán dentro del denominado “Eje de la Resistencia”. La incursión no solo provocó una reunión de emergencia del Consejo Ministerial de Seguridad Nacional convocada por el primer ministro iraquí, Ali Falih Al-Zaidi, sino que coincidió con la intercepción de cinco misiles balísticos iraníes por parte de las defensas aéreas de Jordania en un intento de ataque sorpresa contra instalaciones de EE. UU.

Le puede interesar: “Todo el mundo quiere vengarse”: iraníes entierran al ayatola en medio de bombardeos de EE. UU.

Esta ofensiva cruzada, sumada a la subida en los precios del petróleo, evidencia cómo la diplomacia de alto nivel en Washington —donde Donald Trump se reunió simultáneamente con Benjamin Netanyahu y Volodymyr Zelensky— transcurre a la par de un conflicto abierto que amenaza la soberanía de múltiples naciones del Golfo y del Levante.

Más allá del desenlace, los acontecimientos de los últimos meses demuestran que el mundo ha entrado en una fase multipolar y fragmentada.

Como expresó el profesor Francisco Conejo: “las grandes potencias ya no controlan a sus socios y la competencia para estar próximo o con el rival, se explota para conseguir réditos (...) Un contexto no muy lejano de lo que sucedió a nivel europeo antes de la Primera Guerra Mundial y el sistema de alianzas entre monarcas y repúblicas como la Triple Alianza o la Entente Cordial. Lo que sí podemos estar viendo es el auge de potencias medianas cada vez más autónomas y con mayor capacidad de influencia”.

Para consultar contenido prémium o profundizar sobre sus temas de interés de Medellín, Antioquia, Colombia y el mundo, regístrese aquí.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Qué es el “Acuerdo 123” firmado entre Estados Unidos y Arabia Saudita?
Es el marco legal regulatorio previsto por la legislación estadounidense para autorizar la cooperación y transferencia de tecnología nuclear civil con otros países. En este caso, establece las bases para una alianza multimillonaria de 30 años que permitirá a empresas estadounidenses construir reactores nucleares en territorio saudí bajo compromisos de no proliferación.
¿Qué exigencia impuso Donald Trump para validar definitivamente el pacto nuclear con Arabia Saudita?
El presidente estadounidense condicionó la ratificación completa del acuerdo a que Arabia Saudita establezca relaciones diplomáticas formales con el Estado de Israel y se adhiera a los Acuerdos de Abraham.
¿Cómo influye el conflicto en el Estrecho de Ormuz en las decisiones energéticas del Golfo?
La vulnerabilidad del paso marítimo de Ormuz ante las tácticas asimétricas de Irán (uso de drones, minas y misiles costeros) ha impulsado a los países del Golfo a proyectar oleoductos alternativos hacia el Mar Rojo y buscar la diversificación de su matriz energética mediante la tecnología nuclear.

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto

Para seguir leyendo

Las más leídas

Te recomendamos