Por los caminos de Oriente pasaron la Colonización, la Independencia y el desarrollo de Antioquia

Desde los antiguos caminos de arriería hasta la Autopista Medellín-Bogotá y el aeropuerto José María Córdova, esta región ha sido clave en la historia política, económica e industrial del departamento.

  • Imagen ilustrativa de la historia del Oriente antioqueño ligada a los caminos de Antioquia. FOTO: imagen generada por IA
    Imagen ilustrativa de la historia del Oriente antioqueño ligada a los caminos de Antioquia. FOTO: imagen generada por IA
  • Recua de mulas salida de San Antonio de Pereira, en Rionegro, con destino a Aguadas, Caldas. FOTO Manuel Saldarriaga.
    Recua de mulas salida de San Antonio de Pereira, en Rionegro, con destino a Aguadas, Caldas. FOTO Manuel Saldarriaga.
  • Evento de homenaje póstumo al General José María Córdoba, con exhibición de la Corona de Laurel, el sombrero y su partida de Bautismo en Concepción. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero
    Evento de homenaje póstumo al General José María Córdoba, con exhibición de la Corona de Laurel, el sombrero y su partida de Bautismo en Concepción. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero
  • Museo histórico Casa de la Convención de Rionegro. Lugar histórico donde se celebró la Constitución de 1863. Foto: Jaime Pérez Munévar
    Museo histórico Casa de la Convención de Rionegro. Lugar histórico donde se celebró la Constitución de 1863. Foto: Jaime Pérez Munévar
  • La empresa familiar La Herencia fue la encargada de realizar una vajilla del Carmen de Viboral para la sede papal. Foto: Julio César Herrera Echeverri.
    La empresa familiar La Herencia fue la encargada de realizar una vajilla del Carmen de Viboral para la sede papal. Foto: Julio César Herrera Echeverri.
  • Cultivo de flores en El Capiro, del municipio de La Ceja. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    Cultivo de flores en El Capiro, del municipio de La Ceja. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
  • Inauguración del Aeropuerto Internacional José María Córdova en 1985. Contó con la presencia de los expresidentes Misael Pastrana, Belisario, Betancur y Julio César Turbay. Foto: Archivo EL COLOMBIANO
    Inauguración del Aeropuerto Internacional José María Córdova en 1985. Contó con la presencia de los expresidentes Misael Pastrana, Belisario, Betancur y Julio César Turbay. Foto: Archivo EL COLOMBIANO
hace 35 minutos
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De las rutas coloniales a las dobles calzadas y túneles, la historia del Oriente antioqueño es el reflejo de cómo los caminos moldearon la identidad y el progreso regional. Así lo señala la historia, porque antes de que Medellín se consolidara como el gran centro económico, el Oriente ya era el territorio por donde transitaban el transporte, el comercio, los ejércitos y las ideas que le dieron forma al departamento.

Desde finales del siglo XVIII, y desde su rincón más alejado, esta región se convirtió en la puerta de entrada a Antioquia y en el escenario donde se gestaron algunos de los episodios políticos, económicos e históricos más trascendentales del país.

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Y para la muestra un botón: una vía arteria del comercio del departamento –como la Autopista Medellín-Bogotá– discurre casi por el mismo corredor que hace más de dos siglos transitaban las recuas de mulas que subían y bajaban desde y hacia el río Nare llevando desarrollo a esta subregión y al resto del departamento.

Historia de caminos

La historia del Oriente antioqueño se cuenta como la memoria de sus caminos. A finales del siglo XVIII, el científico europeo Alexander von Humboldt —naturalista, geógrafo y explorador alemán— recorrió el río Magdalena durante su expedición americana.

El historiador y exrector de Eafit, Juan Luis Mejía, sostiene que Humboldt sí alcanzó a llegar a Antioquia, específicamente a la jurisdicción de El Nare, en el extremo del Oriente antioqueño, lo que hoy corresponde a Puerto Nare y Puerto Triunfo, e incluso parte del territorio de Sonsón. La llegada de Humboldt a esta zona antioqueña se dio porque hasta finales del siglo XIX existía prácticamente un solo gran “camino” que unía al mundo y a esta parte del Virreinato de la Nueva Granada por medio del Río Magdalena, que tiene cercanía con esta zona del departamento.

Sin embargo, el tal “camino” era una trocha infernal de la que el propio Humboldt describió las penurias para internarse en la provincia antioqueña. En sus memorias escribió que aquellas eran “terribles montañas” donde prácticamente no existían caminos y en las que muchas veces era necesario desplazarse a pie o transportado en silletas por cargueros.

Por muy horrible que fuera la trocha que describió el científico alemán, según los historiadores, ese “hilo” conector —que atravesaba esta zona del departamento y nos unía con el resto del mundo— fue tan importante que justamente por esa ruta comenzaron a florecer pequeños centros de comercio y descanso para viajeros, que de a poco fueron llevando desarrollo al Oriente.

Uno de esos enclaves fue Cerro Gordo —ubicado en el municipio de La Unión—, punto de conexión con el altiplano del Oriente y que tuvo un papel determinante en la historia de la colonización y el comercio de Antioquia. Desde finales del siglo XVIII y durante buena parte del siglo XIX, fue una parada para los viajeros y comerciantes que ascendían desde el Magdalena Medio hacia Rionegro y Marinilla en su búsqueda de urbes como Santa Fe de Antioquia o Medellín.

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Algunos relatos señalan que en este punto funcionaban “acopios” donde se alquilaban y cambiaban mulas para continuar el ascenso por las empinadas montañas del Oriente debido a la dureza del trayecto. Por ello, según los textos de historia, Cerro Gordo se volvió un pequeño centro de servicios para el transporte de mercancías como tabaco, sal, textiles y víveres que llegaban desde el otro lado del mundo por la ruta del río Magdalena e incluso por los caminos que venían de Tolima y de Cundinamarca.

Esta sería la vocación que unos siglos después tendría esta subregión antioqueña.

El primer gran nodo comercial

Mientras Santa Fe de Antioquia concentraba el poder político gracias a la minería del oro, el Oriente se consolidó como el gran centro comercial de la naciente provincia. Municipios como Rionegro y Marinilla comenzaron a recibir comerciantes, artesanos y agricultores provenientes de otros lados por las rutas que los atravesaban.

La ubicación geográfica convirtió a la región en un punto de encuentro entre varias jurisdicciones coloniales. De hecho, investigaciones de la Universidad Pontificia Bolivariana recuerdan que durante la Colonia, Marinilla dependía del gobierno de la lejana Mariquita, en el Tolima; mientras Rionegro tributaba a Santa Fe de Antioquia.

Sonsón abrió la puerta al sur y al resto del país

La historia del Oriente tuvo mayor impulso con la fundación de Sonsón, el 4 de agosto de 1800, pues desde allí se impulsó uno de los procesos migratorios más importantes de Colombia: la Colonización Antioqueña.

Especialistas como James J. Parsons, autor de “La colonización antioqueña en el occidente de Colombia”, coinciden en que fueron familias procedentes principalmente de Rionegro, Marinilla y Sonsón las que emprendieron desde esta última frontera paisa la ocupación del sur de Antioquia y posteriormente de Caldas, Risaralda, Quindío y el norte del Valle del Cauca.

Más que una expansión territorial, aquella colonización transformó la economía nacional. Los nuevos pobladores abrieron caminos, fundaron pueblos y expandieron el comercio y la idiosincrasia paisa.

Recua de mulas salida de San Antonio de Pereira, en Rionegro, con destino a Aguadas, Caldas. FOTO Manuel Saldarriaga.
Recua de mulas salida de San Antonio de Pereira, en Rionegro, con destino a Aguadas, Caldas. FOTO Manuel Saldarriaga.

También impulsaron la agricultura y, décadas después —como lo indicó Marco Palacios en “El café en Colombia, 1850–1970”— facilitaron la expansión del principal dinamizador de la economía del país: el café; que se consolidó como uno de los motores del desarrollo colombiano hasta hoy.

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Cuna de la libertad y la independencia en Antioquia

Pero el Oriente no fue solo decisivo para el comercio del departamento durante la Colonia, pues por sus caminos también pasaron el ansia de la libertad y el deseo de la independencia. No más por citar está el caso de doña Javiera Londoño Zapata (1696-1765), considerada una de las fundadoras del municipio de El Retiro y una de las primeras precursoras de la abolición de la esclavitud en Colombia.

Tras la muerte de su esposo, Javiera tomó una decisión inédita para la época: mediante su testamento, firmado el 11 de octubre de 1766 —y ratificado años después por la Real Audiencia—, dispuso la libertad de alrededor de 140 esclavos y les cedió una de las minas más productivas para garantizar su sustento.

Además, hablar de la Independencia de Colombia y de América obliga a mencionar al reconocido general José María Córdova, nacido en Concepción en 1799 y convertido en uno de los militares más brillantes del ejército libertador. Córdova participó en las campaña de Boyacá, en la de Pichincha —que le dio la libertad a Ecuador— y la de Ayacucho, que no solo le dio la libertad a Perú sino que también consolidó la corriente independentista en América del Sur. Por su importancia en la batalla, Simón Bolívar lo bautizó como el “Héroe de Ayacucho”.

Evento de homenaje póstumo al General José María Córdoba, con exhibición de la Corona de Laurel, el sombrero y su partida de Bautismo en Concepción. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero
Evento de homenaje póstumo al General José María Córdoba, con exhibición de la Corona de Laurel, el sombrero y su partida de Bautismo en Concepción. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero

También sobresale en la causa independentista Simona Duque de Alzate (1773–1858), símbolo del patriotismo del Oriente antioqueño. Viuda y madre de ocho hijos, en 1819 se presentó ante el entonces teniente coronel José María Córdova para ofrecerle “sus joyas” en apoyo a la causa libertadora. Al preguntarle el militar cuáles eran, hizo pasar frente a él a cinco de sus hijos y los entregó para que se incorporaran al Ejército Patriota.

El ejemplo de Simona impulsó a otras familias de Marinilla a sumarse a la campaña que culminaría con la Batalla de Chorros Blancos, decisiva para consolidar la independencia de Antioquia.

Y aunque nació en Mompox, don Juan del Corral se convirtió en uno de los “rionegreros” más notables, pues fue allí donde ejerció como comerciante, minero y dirigente convirtiéndose en una de las figuras más influyentes de la región.

Del Corral fue dictador del Estado Libre de Antioquia y proclamó la independencia absoluta de la provincia frente a la Corona española. Desde Rionegro organizó la defensa militar del territorio, promovió reformas políticas y sentó las bases de la Ley de Libertad de Vientres, primer paso hacia la abolición de la esclavitud en la Nueva Granada.

Los ejércitos paisas marcharon por los mismos caminos del desarrollo en pro de otra meta igual de loable: la libertad que hoy aspiramos sus hijos.

La disputa por la capital

Terminada la Independencia comenzó otra batalla, esta vez política. Rionegro terminó como uno de los municipios más influyentes del país. No por nada allí se promulgó en 1863 la Constitución de Rionegro, que dio origen a los Estados Unidos de Colombia y convirtió temporalmente al municipio en capital política del federalismo colombiano.

Museo histórico Casa de la Convención de Rionegro. Lugar histórico donde se celebró la Constitución de 1863. Foto: Jaime Pérez Munévar
Museo histórico Casa de la Convención de Rionegro. Lugar histórico donde se celebró la Constitución de 1863. Foto: Jaime Pérez Munévar

Durante buena parte del siglo XIX, Rionegro y Marinilla se consolidaron como dos de los principales centros políticos, económicos e intelectuales de Antioquia. Su crecimiento comercial, el protagonismo de sus dirigentes durante la Independencia y la presencia de instituciones civiles y religiosas les otorgaron una influencia decisiva en la vida pública de la provincia.

Aunque la designación de Medellín como capital en 1826 transformó de forma progresiva el liderazgo político de esa ciudad, el Oriente antioqueño continuó desempeñando un papel fundamental en la formación de la dirigencia, las instituciones y el desarrollo económico del departamento.

Del taller artesanal a la industria

Durante el siglo XIX, el Oriente no solo destacó en lo político, sino también en lo económico gracias al intenso intercambio comercial que mantenía con el resto del país y con los puertos del río Magdalena. Por ejemplo, durante el siglo XIX, Rionegro mantuvo una economía basada en el comercio, la agricultura, la ganadería y pequeñas manufacturas.

Pero hacia 1885 comenzaron a establecerse algunas fábricas textiles, impulsadas por los capitales acumulados por los comerciantes locales, que competían con Medellín en el naciente proceso de industrialización.

Otro ejemplo, El Retiro evolucionó de ser un pequeño poblado agrícola y minero a convertirse en uno de los principales centros manufactureros del Oriente antioqueño. Durante el siglo XIX su economía giró alrededor de la minería, la agricultura y la producción artesanal de tejidos, sombreros y aperos para la arriería, actividades que aprovecharon su ubicación sobre los antiguos caminos entre Rionegro y Medellín.

Pero a comienzos del siglo XX, el municipio consolidó una vocación industrial ligada al trabajo de la madera, favorecida por la abundancia de bosques y la tradición de la ebanistería.

Similar sucedió con El Carmen de Viboral, que desde igual periodo comenzó a consolidarse en la actividad que definiría su identidad: la producción de loza y cerámica.

En 1898 se fundó la Fábrica de Loza de El Carmen, considerada la primera industria cerámica del municipio, a la que posteriormente se sumaron empresas como Cerámicas Continental, Locería Colombiana, Cerámica El Dorado y Vajillas Corona.

La empresa familiar La Herencia fue la encargada de realizar una vajilla del Carmen de Viboral para la sede papal. Foto: Julio César Herrera Echeverri.
La empresa familiar La Herencia fue la encargada de realizar una vajilla del Carmen de Viboral para la sede papal. Foto: Julio César Herrera Echeverri.

Hoy la cerámica de El Carmen es un patrimonio nacional que ha llegado hasta los comedores de El Vaticano y el Palacio de Buckingham en Inglaterra.

En La Ceja se presenta el mismo fenómeno, pues durante el siglo XIX su economía estuvo sustentada en la producción artesanal de textiles de lana, alpargatas, sogas y artículos elaborados con fique y cabuya, actividades que abastecían tanto al mercado local como a las rutas comerciales de la arriería.

Cultivo de flores en El Capiro, del municipio de La Ceja. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
Cultivo de flores en El Capiro, del municipio de La Ceja. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.

A todo esto se suma el desarrollo energético que tuvo la región. No más en las primeras décadas del siglo XX, El Santuario era uno de los municipios que manufacturaba resistencias y otros dispositivos para poder hacer viable el transporte de energía.

Otros municipios a bordo de los principales cuerpos de agua de la zona se transformaron impulsados por los complejos hidroeléctricos de Guatapé, Playas, San Carlos y otras centrales administradas por EPM e Isagen, que durante décadas han abastecido buena parte de la demanda eléctrica nacional. No más el embalse Peñol–Guatapé, a través de la Central Hidroeléctrica Guatapé de EPM, aporta aproximadamente el 5% de la energía eléctrica que consume Colombia en un año promedio.

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El nuevo centro de Antioquia

La transformación definitiva del Oriente antioqueño se consolidó con dos obras: la apertura de la Autopista Medellín–Bogotá en 1982 y la inauguración, en 1985, del Aeropuerto Internacional José María Córdova.

Estudios económicos como el de la Cámara de Comercio local indican que no es un secreto que la terminal aérea transformó la vocación económica del Oriente acelerando la industrialización, fortaleciendo la logística, incrementando la urbanización y atrayendo inversión.

Inauguración del Aeropuerto Internacional José María Córdova en 1985. Contó con la presencia de los expresidentes Misael Pastrana, Belisario, Betancur y Julio César Turbay. Foto: Archivo EL COLOMBIANO
Inauguración del Aeropuerto Internacional José María Córdova en 1985. Contó con la presencia de los expresidentes Misael Pastrana, Belisario, Betancur y Julio César Turbay. Foto: Archivo EL COLOMBIANO

Lo que durante siglos fue la tierra de arrieros y caminos de herradura se convirtió en el principal nodo terrestre y aeroportuario de Antioquia y uno de los más importantes del país.

Gracias a estos desarrollos hoy el Valle de San Nicolás, por el que se explaya gran parte del Oriente antioqueño, concentra parques industriales dedicados a la industria logística. Estos dos desarrollos también consolidaron la llegada de varias de las compañías más representativas del departamento a la zona como la Compañía Nacional de Chocolates, la empresa de pinturas Pintuco y la compañía Imusa.

Además, el aeropuerto le dio un segundo aire al boom de la industria floricultora que hoy es una de las principales protagonistas de fechas como el gringo San Valentín.

Pero no solo industrias llegaron al Oriente. También lo hicieron universidades, hospitales de alta complejidad, zonas francas y plataformas logísticas que articulan el desarrollo regional con mercados internacionales.

Por eso, la historia del Oriente antioqueño es, en esencia, la historia de los caminos. Caminos que llevaron a Humboldt hasta las puertas de Antioquia, que impulsaron la colonización hacia el sur del país, que vieron marchar a los ejércitos libertadores, que dieron origen a ciudades industriales y que hoy sostienen buena parte del desarrollo económico del departamento.

Si alguna región puede afirmar que ayudó a construir la Antioquia moderna es precisamente el Oriente, pues allí comenzó el camino que a hombros de gigantes seguimos recorriendo hoy.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Por qué el Oriente antioqueño es considerado una región clave en la historia de Antioquia?
Porque desde finales del siglo XVIII se convirtió en la principal puerta de entrada al departamento, facilitando el comercio, el transporte. De hecho, la autopista Medellín-Bogotá sigue, en buena parte, el mismo corredor por donde hace más de dos siglos transitaban las recuas de mulas que viajeros, las campañas militares y el intercambio de ideas que impulsaron el desarrollo regional.
¿Qué personajes del Oriente antioqueño fueron protagonistas de la Independencia?
Sobresalen Javiera Londoño, precursora de la abolición de la esclavitud; el general José María Córdova, héroe de las campañas libertadoras; Simona Duque, símbolo del patriotismo antioqueño; y Juan del Corral.
¿Qué impacto ha tenido el Aeropuerto Internacional José María Córdova en la región?
Aceleró el crecimiento económico del Oriente, fortaleció la industria, impulsó las exportaciones —especialmente de flores— y convirtió a la subregión en uno de los principales centros logísticos de Colombia.

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