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Jhon Arias instaló pantallas gigantes en la zona más vulnerable de Quibdó para ver partidos de Colombia en el Mundial

Cuando Colombia salte a la cancha para disputar su primer partido en el Mundial 2026, en el norte de Quibdó cientos de personas estarán reunidas frente a dos pantallas gigantes instaladas por Jhon Arias. El futbolista chocoano, que también vivirá su estreno en una Copa del Mundo, decidió llevar la fiesta mundialista a una de las zonas más golpeadas por la pobreza y la violencia urbana de su ciudad natal.

  • Jhon Arias en la Copa Mundo 2026 Eliminatoria, partido de fútbol Selección Colombia vs Selección Argentina, en el estadio Metropolitano, Roberto Melendez (Barranquilla). Foto: Juan Antonio Sánchez Ocampo.
    Jhon Arias en la Copa Mundo 2026 Eliminatoria, partido de fútbol Selección Colombia vs Selección Argentina, en el estadio Metropolitano, Roberto Melendez (Barranquilla). Foto: Juan Antonio Sánchez Ocampo.
hace 60 minutos
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Cuando el sol empieza a caer sobre Quibdó, muchas calles cambian de ritmo.

Los comerciantes bajan las rejas más temprano de lo que quisieran. Las madres llaman a sus hijos para que entren a las casas. Los vecinos miran de reojo hacia las esquinas. En algunos barrios del norte de la ciudad, donde las bandas armadas disputan el control de cuadras enteras, la noche suele significar prudencia.

Por eso tiene algo de extraordinario que, en medio de esa realidad, cientos de personas estén preparándose para reunirse frente a dos pantallas gigantes instaladas por uno de los hijos más ilustres de la ciudad.

Este miércoles, mientras la Selección Colombia debuta en el Mundial de Norteamérica 2026 (Estadio Azteca de Ciudad de México a las 9 de la noche), Jhon Arias estará sobre el césped representando al país en el torneo más importante del fútbol.

Al mismo tiempo, a más de tres mil kilómetros de distancia, en su tierra natal, decenas de niños y jóvenes verán ese partido gracias a una iniciativa financiada por él mismo. También lo podrán hacer cuando la Tricolor enfrente, también en fase de grupos, el martes 23 de junio a las 9:00 p.m. a República del Congo, y el sábado 27 a la Portugal de Cristiano a las 6:30 p.m.

En la zona norte de la capital del Chocó, donde los barrios son azotados por las disputas de bandas y donde en varios sectores hay incluso “toque de queda” impuesto por criminales, habrá pantallas gigantes, comida, decoración, música y un ambiente pensado para que la comunidad viva la fiesta mundialista como pocas veces ha podido hacerlo.

La escena tiene algo de círculo completo.

Porque Arias sabe lo que significa crecer en una región donde muchas veces los sueños parecen demasiado grandes para el lugar donde nacen.

Antes de ser una de las grandes figuras del fútbol suramericano, antes de ser elegido varias veces como el mejor jugador de los partidos del Mundial de Clubes, antes de que en Brasil comenzaran a llamarlo “el Pelé colombiano”, fue simplemente un muchacho chocoano corriendo detrás de una pelota.

Hoy, convertido en una de las principales cartas de la Selección Colombia y en una estrella del Palmeiras, regresa simbólicamente a esas calles de Quibdó para compartir un momento que para él también tiene sabor a primera vez.

Arias forma parte de los 17 futbolistas colombianos que disputarán su primer Mundial con la Tricolor, de los 26 convocados por Néstor Lorenzo. A sus 28 años llega al torneo después de construir una carrera lejos de los reflectores y de consolidarse como una figura admirada por algo cada vez menos frecuente en el deporte de élite: la combinación entre talento y perfil bajo.

El nombre de Arias siempre aparece en la prensa y en las redes sociales asociado casi exclusivamente a su rendimiento dentro de la cancha.

Las últimas semanas han ampliado esa reputación.

Con actuaciones sobresalientes en la fase de preparación de Colombia para el Mundial de Norteamérica (le marcó doblete a Jornadia en partido amistoso antes de que la Selección viajara a México), el volante chocoano captó la atención de aficionados y analistas de distintos continentes. Su velocidad, capacidad física y lectura del juego le permitieron sobresalir incluso frente a equipos tipo A en Europa y Brasil, país al que regresó para jugar con Palmeiras tras su paso por el fútbol inglés, en el Wolverhampton Wanderers.

Sin embargo, quienes lo conocen sostienen que lo más llamativo ocurre lejos de los estadios. En cada entrevista habla de su tierra. En cada celebración recuerda a su familia. En cada reconocimiento evita ponerse por encima del grupo.

Y ahora, en vísperas de su estreno mundialista, decidió que el acontecimiento no debía vivirse únicamente desde la distancia.

La idea de instalar pantallas gigantes en Quibdó tiene un significado especial en una ciudad donde el fútbol es mucho más que entretenimiento.

“Comunidad quibdoseña, quiero hacerles una invitación especial a que nos acompañen este miércoles 17 de junio, específicamente en el barrio Samper, donde se estará organizando un espacio para que disfruten de ese primer partido de la Selección Colombia, nos apoyen y vibren junto con nosotros en busca de esa primera victoria. Para mí es un enorme gusto de algo tan bonito y poder retribuir un poco todo ese cariño y apoyo que ustedes me dan a diario. Los espero, disfruten esa bonita experiencia y que Dios los bendiga”, dijo el chocoano en un video de invitación.

En el Chocó, el balón ha funcionado durante décadas como una herramienta de resistencia social.

Mientras las estadísticas muestran niveles de pobreza superiores al promedio nacional, altas tasas de desempleo y comunidades golpeadas por la violencia armada, decenas de niños siguen encontrando en las canchas improvisadas una posibilidad de imaginar otro destino.

En muchos lugares del departamento, el fútbol no aparece como una opción de ascenso social entre varias alternativas posibles. Con frecuencia se percibe como la única. De esa realidad surgieron figuras como Carlos Sánchez, Jackson Martínez, Hamilton Ricard, Yáser Asprilla, Jhon Córdoba y el propio Arias.

El departamento se ha convertido en una de las canteras más prolíficas del país, pese a sus circunstancias sociales. Los cazatalentos llegan cada vez con mayor frecuencia a municipios que durante años permanecieron fuera del radar nacional. Los tradicionales torneos regionales sirven de vitrina para jóvenes que sueñan con seguir el camino de sus referentes.

Arias conoce ese recorrido porque lo transitó personalmente.

Puede leer: ¿Hasta dónde llegará la Selección Colombia en el Mundial? Esto dicen los expertos

El futbolista chocoano le dijo a EL COLOMBIANO que no se trata únicamente de apoyar la formación de jugadores. Se trata de construir entornos donde los jóvenes permanezcan vinculados al estudio, al deporte y a espacios seguros, porque la necesidad es evidente.

Y tal vez por eso sus aportes no se limitan a una noche de Mundial.

Desde hace varios años participa en iniciativas sociales dirigidas a jóvenes del Chocó, apoyando procesos deportivos y comunitarios que buscan ofrecer alternativas distintas a la violencia. A través de fundaciones y proyectos sociales ha impulsado actividades orientadas a niños y adolescentes que ven en el fútbol una oportunidad para transformar sus vidas.

En algunos sectores de Quibdó, líderes comunitarios han denunciado durante años el reclutamiento de menores por parte de estructuras criminales. Los grupos armados ofrecen dinero fácil, pequeñas tareas y una aparente sensación de pertenencia a adolescentes que crecen en contextos marcados por la falta de oportunidades.

Por eso la imagen de este miércoles tiene un peso simbólico difícil de ignorar. Mientras Arias corre por una banda en un estadio mundialista en México, niños de su ciudad estarán observándolo desde una pantalla gigante.

Llevar una fiesta mundialista a estos barrios significa ocupar, al menos por unas horas, espacios que habitualmente aparecen asociados a noticias de confrontaciones y desapariciones. También supone enviar un mensaje a una generación de niños y adolescentes que ve en el fútbol mucho más que un espectáculo: una posibilidad real de construir un proyecto de vida distinto.

En Quibdó el miedo ocupa mucho espacio, pero este miércoles, con los colores de la Selección, Arias, el extremo colombiano, estará demostrando que hay otro camino; él lo está trazando.

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