Sin imaginarlo, el atletismo cambió la vida de Natalia Linares y la de su familia, que no sabía qué hacer con la hiperactividad de aquella niña inquieta y de fina sonrisa. Aproximadamente 13 años atrás, la deportista que nació en Valledupar hace 23 años no sabía nada del mundo atlético y, por ende, de nombres de prestigio como el de Caterine Ibargüen, medallista de oro mundial y olímpica, tras la que se convertiría, con el paso del tiempo, en su sucesora en el salto largo.
El giro de 180 grados se presentó en una clase de educación física en el colegio Gimnasio del Norte de Valledupar, en la cual deslumbró con sus capacidades. Su profesor Fabián Martínez instaló colchonetas y les dijo a los alumnos que corrieran, saltaran y aterrizaran sobre ellas, simulando un foso de atletismo.
Al analizar primero cómo sus compañeros realizaban el ejercicio, Natalia respiró hondo, cogió impulso y corrió a gran velocidad para luego dar un brinco que dejó con la boca abierta a su maestro.
“¿Sabes lo talentosa que es tu hija?” Le preguntó Martínez a la madre de Linares, Yanelis González, quien respondió, de forma natural con un sincero “no”. “Bueno, tiene un talento único para saltar”, agregó el profesor, como lo recordó la World Athletics en su portal, donde se vienen reseñando las hazañas de la deportista.
La última de ellas, la medalla de plata en la parada de la Liga de Diamante celebrada en Shanghái, China, la semana pasada, donde compitió por segunda vez en la prestigiosa competencia, registrando 6.78 metros, por detrás de la subcampeona mundial en 2024, la estadounidense Monae Nichols (6.89) y por delante de la también norteamericana Alexis Brown (6.75).
Y saber que el salto largo, en el que hoy maravilla con sus zancadas y vuelos no era la pasión deportiva favorita de Natalia. La mujer que practicó natación hasta los 11 años de edad, no pudo seguir en este deporte porque sufría de una afección en la piel llamada dermatitis, que se le incrementaba al estar frecuentemente en el agua y más con cloro.
Fue el atletismo, tras las bondades que mostró antes sus compañeros de colegio, donde se quedó, sobre todo al exhibir destellos de calidad ante sus primeros rivales. Esa vez fue llevada a la competencia denominada Copa Freskaleche, en la que obtuvo tres medallas de plata en el salto largo, los 80 metros y el relevo 5×80. A partir de allí, y en representación de la Liga de Atletismo del César, empezó a coger vuelo.
Una gran proyección
En los Juegos Escolares en Medellín 2016, Natalia, quien además evidencia cualidades en pruebas de velocidad, triunfó en los 150 metros, luego logró récord nacional sub-16 en salto largo con 5.74 metros y ganó después en relevos 5x80 metros.
A sus 14 años, y al ver su proyección, Linares tuvo el honor de entrenar en San Juan de Puerto Rico con el entrenador cubano Ubaldo Duany y al lado de Caterine Ibargüen, de quien aprendió, como expresó en su momento, cómo se debía entrenar, pensar y vivir para ser una campeona.
Luego, bajo las órdenes del samario Martín Suárez, sus progresos y resultados sus sorprendentes, tanto que desde ya hace soñar en grande de cara los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. En el Mundial sub-20 en Cali-2022 conquistó medalla de plata (6.59); en 2023 se consagró en los Juegos Centroamericanos en El Salvador (6.86) y en los Juegos Panamericanos en Chile (6.66).
Esta temporada sus marcas sorprenden. En el Mundial de atletismo bajo techo que tuvo lugar en marzo en Torun, Polonia, ganó la medalla de bronce en salto largo. Con un registro de 6,80 metros, estableció además récord nacional en esta clase de certámenes, dejando atrás el registro que ella misma logró el pasado 28 de febrero en el Sudamericano Indoor en Cochabamba, Bolivia, cuando estableció 6,73 metros.
Cabe recordar que en pistas al aire libre, la saltadora también ostenta el récord nacional en 6,95, logrado el 1° de diciembre de 2025 en los Juegos Bolivarianos en Perú, donde ganó oro. Meses antes, en septiembre, en el Mundial en Tokio, Japón, consiguió medalla de bronce (6.92).
¿Cómo llega la colombiana a la Liga Diamante?
Tras su éxito en la Liga de Diamante, Linares mostró su alegría por los resultados que viene logrado. Además expresó gratitud con su entrenador Martín Suárez, de quien dice integran un gran binomio en busca de sus metas.
“A veces olvido detenerme un segundo y agradecer todo lo que estoy viviendo. La niña que soñaba desde Colombia jamás imaginó que el atletismo la llevaría tan lejos”, indicó Linares desde territorio chino.
“Gracias Dios por cada oportunidad, por cada aprendizaje, por los momentos buenos y también por los que me siguen haciendo crecer. Gracias a quienes caminan conmigo en este proceso, incluso en los días donde la mente duda pero el corazón sigue creyendo”, continuó la deportista. “Me voy de China con gratitud, emoción y mucha hambre de seguir creciendo. Esto continúa”.
Antes, en la parada de la Liga de Diamante en París celebrada en 2024, Natalia había sido sexta (6.62).
“Mi mensaje después de esta presentación es que este tipo de deporte es un trabajo de dos, de un atleta ambicioso junto con un entrenador ambicioso, que realmente ambos tengan la misma meta, el mismo trabajo colectivo, que haya esa sincronía, esa comunicación”, aseguró Linares. “Estas oportunidades se presentan muy poco. Se me dio en París y no la supimos aprovechar, pero siempre hay que estar preparados para cuando se vuelvan a presentar, porque si se dan es porque en realidad hay algo que puede ser tuyo”, agregó la nueva sensación del salto largo mundial.