Se les veía la cara lampiña y el cabello bien arreglado antes de iniciar una odisea en la que vivieron noches de terror y oscuridad. Sus vidas estuvieron en riesgo, especialmente cuando su embarcación casi se vuelca tras enfrentar olas de hasta nueve metros de altura, o cuando uno de ellos cayó al mar.
No obstante, con barba, el pelo largo y sus rostros castigados por la exposición al sol, finalmente pisaron tierra firme.
Ellos son los escoceses Jamie, Ewan y Lachlan Maclean, quienes lograron la hazaña de remar más de 7.400 kilómetros en un bote durante 132 días, cinco horas y 52 minutos.
Con 177 mil seguidores en Instagram, los rubios hermanos cumplieron su desafío desde Lima, Perú, hasta Cairns, Australia, estableciendo un récord mundial y con el objetivo de recaudar fondos para proyectos de agua potable en Madagascar.
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Ewan Maclean es ingeniero de diseño y músico; Jamie, arquitecto; y Lachlan, estudiante de Filosofía en la Universidad de Glasgow, quien ideó inicialmente el reto tras ver un cartel en su universidad.
Con este y otros desafíos, han logrado recaudar más de un millón de libras esterlinas para construir pozos de agua potable en Madagascar.
El momento más crítico: olas de hasta nueve metros y un hombre al agua
Pero la travesía no estuvo exenta de peligros. Cuando ya habían recorrido miles de kilómetros en el océano Pacífico, la suerte empezó a cambiar.
“Nos habían advertido que estaba entrando un anticiclón y que era inevitable que fuéramos a chocar con él”, contó Jamie en el programa Outlook, del Servicio Mundial de BBC.
Las condiciones fueron extremas: olas de entre siete y nueve metros golpearon la embarcación, que llegó a inclinarse a 90 grados en dos ocasiones.
El momento más dramático ocurrió cuando una ola lanzó a Lachlan al mar en plena noche.
“No sabía dónde quedaba arriba ni dónde quedaba abajo, y en la más profunda oscuridad”, recordó, también citado por BBC News Mundo.
Gracias a que permanecía sujeto al bote con un arnés, logró aferrarse y, con ayuda de su hermano, regresar a la embarcación tras varios intentos.
De Escocia al mundo: el origen de una hazaña histórica
La historia de los hermanos Maclean comenzó en las frías costas de Escocia, donde desde niños desarrollaron su amor por el mar. Crecieron en Edimburgo, pero pasaban largas temporadas en Assynt, donde aprendieron a remar en una embarcación improvisada.
“Siempre nos ha gustado el mar. Supongo que esto era una extensión natural”, explicó Jamie.
En 2020 dieron su primer gran paso: cruzaron el océano Atlántico desde las Islas Canarias hasta Barbuda en 35 días.
Tras ese logro, se plantearon un reto mayor: cruzar el Pacífico sin asistencia, algo que ningún equipo había conseguido.
“Guardamos la idea durante un tiempo, porque sugería que tal vez no era posible”, explicó Lachlan.
Preparación, sacrificio y un viaje lleno de incertidumbre
La travesía requirió dos años de preparación. Incluso entrenaron situaciones extremas, como caer al agua en plena noche para aprender a reaccionar bajo fatiga.
El viaje comenzó el 12 de abril de 2025 desde Lima, aunque con retrasos logísticos. Desde el inicio enfrentaron mareos, jornadas de hasta 18 horas remando y condiciones climáticas implacables.
Durante semanas no vieron tierra. La rutina se reducía a remar, descansar en pequeños cubículos y resistir.
Los amaneceres y atardeceres, junto con la luz de la luna, se convirtieron en sus principales acompañantes en medio de la inmensidad del océano.
Desvíos, agotamiento y la llegada a Australia
Las condiciones meteorológicas obligaron a modificar el destino inicial. Primero descartaron llegar a Sídney por riesgo de ciclón, luego cambiaron rumbo varias veces hasta dirigirse a Cairns.
Tras más de cuatro meses en el mar, finalmente divisaron la costa australiana.
“Empiezas a ver un borrón en el horizonte... y luego te das cuenta de que es tierra”, relató Jamie, citado por BBC News Mundo.
Llegaron el 30 de agosto de 2025, de noche, guiados por luces que no veían desde hacía meses. Fueron recibidos por cientos de personas, amigos y sus padres.
Más que un récord: una misión solidaria
Más allá del récord —14.484 kilómetros recorridos sin asistencia—, el objetivo principal era recaudar más de un millón de dólares para proyectos de agua potable en Madagascar.
La travesía no solo puso a prueba su resistencia física y mental, sino también fortaleció su vínculo como hermanos.
“Pensar que tocamos la vida de personas en todo el mundo nos llena de esperanza”, afirmó Jamie.
Hoy, a través de sus redes sociales y charlas, los hermanos Maclean continúan inspirando a miles de personas, demostrando que incluso los desafíos más imposibles pueden hacerse realidad con determinación y propósito.
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