La calurosa tarde en Techo no fue brillante para Atlético Nacional. No hubo exhibición, ni avalancha ofensiva, ni fútbol exuberante. Pero sí hubo algo que en las fases definitivas suele valer mucho más: eficacia. El equipo verdolaga sufrió, por momentos se vio incómodo y volvió a dejar dudas en su funcionamiento, aunque terminó encontrando lo único que realmente necesitaba: la victoria. El 2-1 sobre Internacional de Bogotá lo deja con ventaja en la serie de cuartos de final y con la posibilidad de definir la clasificación ante su gente, el próximo martes en el Atanasio Girardot.
La previa ya había dejado señales inesperadas. Cuando apareció la nómina titular, el murmullo se extendió por las tribunas y las redes. Harlem Castillo sería el arquero inicial por encima de David Ospina. Tampoco estaban desde el arranque Matheus Uribe ni Andrés Sarmiento. Diego Arias apostó por mover piezas y Nacional salió al campo con una mezcla de juventud y nombres habituales, tratando de imponer condiciones desde el inicio.
Pero el partido nunca fue sencillo. Internacional entendió rápido cómo incomodar al visitante. Cerró espacios, obligó a Nacional a jugar lejos del área y encontró en Ian Poveda a su hombre más desequilibrante. A los 28 minutos llegó el golpe. Poveda recibió fuera del área, levantó la cabeza y sacó un remate potente que dejó sin opciones a Harlem Castillo. El balón se clavó en el fondo y Techo explotó. Nacional volvía a quedar expuesto en un partido importante.
Durante algunos segundos apareció esa sensación incómoda que viene acompañando al equipo: la dificultad para reaccionar desde el juego cuando el panorama se complica. Sin embargo, esta vez encontró ayuda rápidamente. Apenas cinco minutos después, Eduard Bello cobró un tiro de esquina y el portero Simón Zapata cometió un error inesperado. Intentó rechazar el balón, pero terminó enviándolo hacia su propia portería. El empate cayó casi como un accidente, un alivio inesperado para un Nacional que todavía no encontraba claridad futbolística.
El 1-1 cambió el ambiente. Nacional comenzó a sentirse más cómodo y tuvo una oportunidad clara antes del descanso. Nicolás Rodríguez eludió al arquero con categoría y parecía tener el gol servido, pero su definición terminó golpeando la malla exterior. El grito quedó ahogado y el primer tiempo se cerró con la sensación de que el visitante seguía en deuda, aunque el empate le daba tranquilidad.
En el complemento el juego perdió ritmo. Hubo menos espacios, menos intensidad y muchas más precauciones. Internacional entendió que el empate no era un mal negocio, mientras Nacional parecía esperar el momento exacto para golpear. Y apareció.
Alfredo Morelos, que hasta entonces había tenido un partido discreto, recibió y filtró una pelota precisa para Juan Manuel Rengifo. El joven atacante, una de las grandes apuestas del club, controló y definió cruzado, lejos del alcance del arquero. Fue un gol silencioso, de esos que no necesitan demasiada elaboración, pero que cambian una serie.
Rengifo llegó así a 11 anotaciones con Nacional en apenas 41 partidos, confirmando que se ha convertido en una de las joyas más valiosas del plantel verdolaga.
Después del 2-1, el partido cambió definitivamente. Internacional tuvo que adelantar líneas y dejar espacios. Allí Nacional encontró los escenarios que mejor le sientan. Morelos incluso desperdició una oportunidad increíble frente al arco, definiendo desviado cuando parecía imposible fallar. Pero el marcador ya no se movería más.
El pitazo final encontró a Nacional celebrando una victoria trabajada, quizá más efectiva que convincente. Porque el equipo sigue dejando dudas desde el juego, todavía luce lejos de su mejor versión y por momentos transmite fragilidad. Sin embargo, también demuestra algo que suele definir campeonatos: capacidad para resolver.
Ahora la historia se trasladará al Atanasio Girardot. Allí, con su gente y con la obligación histórica que siempre acompaña a Nacional, el equipo deberá confirmar el paso a semifinales. Porque en Medellín las exigencias nunca cambian. Y en este semestre, como casi siempre, solo hay un objetivo permitido: salir campeón.
Reviva aquí el minuto a minuto de este partido:
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