Paula Arenas es una cantautora que se ha hecho a pulso, paso a paso, sin el afán del mercado o la industria. Siempre ha cantado lo que ha querido, “canciones que nacen de la verdad”, y eso ha sido suficiente para calar en una audiencia que la sigue y un gremio que se ha maravillado con su talento.
Paula tiene 38 años, su álbum debut lo lanzó en 2011. Lleva 15 años de carrera con su voz suave, intima y tranquila. En 2016 se unió a Alejandro Sanz como telonera en su gira Sirope Tour en Colombia, en 2017 estuvo nominada al Latin Grammy como Mejor nuevo artista y ya completó 13 nominaciones en estos galardones.
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“Después de conectar con miles de personas con proyectos como A Ciegas y Trilogía de Recuerdos, Paula abre una nueva etapa con Nada es Permanente, un álbum donde explora la memoria, los
cambios y la belleza de lo que no se queda quieto”, cuentan desde su equipo de trabajo.
EL COLOMBIANO habló con Paula Arenas de este nuevo proyecto, es un álbum que entiende la vida como una cocina: un lugar donde todo se mezcla, se transforma y cambia de sabor con el tiempo. “Cada canción es un ingrediente, a veces dulce, a veces ácido, a veces pica, pero todas necesarias para contar la historia completa. Es un disco que habla de la memoria, de las cosas que se quedan aunque ya no estén, de lo que se conserva y de lo que se vence. Aquí no hay perfección ni recetas exactas: solo verdad, intuición y lo que pasa cuando una emoción se deja marinar sin miedo”.
La última vez que nos vimos fue en los Latin Grammy de 2024 en Sevilla, España. ¿Qué ha pasado en la vida de Paula desde ese tiempo?
“Muchas cosas: mi nominación al Grammy americano por ejemplo. En ese 2024 saqué una canción con Carlos Rivera, Lo que mis ojos ven, cosa que me abrió un camino muy bonito en México y empecé a sacar la primera parte de la trilogía, de la que hace parte este álbum Nada es permanente.
Las canciones de esa trilogía –muchas las he compuesto con Juan Pablo Vega– son mi interpretación de la música que escuchaba cuando iba en el carro con mis papás.
Yo siempre había tenido ganas de hacer un álbum de memorias mías, y que se sintiera como mi casa, la razón por la que me dice música, esa es la naturaleza de este álbum y de todo”.
El álbum se llama Nada es permanente...
“Este álbum particularmente es una colección de memorias. Sí, Nada es permanente, pero las memorias sí se quedan. Uno colecciona en la vida memorias amargas, memorias fantásticas, con que tú te reivindicas, o sea, y todo esto está en este álbum también”.
Y pasaron muchas cosas mientras hacía este álbum...
“En la mitad de este camino de este álbum pasa algo muy importante a principios del 2025: muere mi abuelo, una persona muy importante en mi vida, él y mi abuela son la muestra de amor más grande que he tenido en mi vida. Ver su partida fue muy doloroso para mí, pero justamente el día que murió yo me enteré también que estaba embarazada. Entonces, hay una catarsis de todos los sentidos que marcó realmente el camino de este álbum de memorias.
Por un lado estaba viviendo un luto, por otro lado estaba con la magia de volver a vivir la maternidad, el primer embarazo había sido un poquito duro para mí emocionalmente y con este tuvela reivindicación que necesitaba de estar en un momento más tranquilo conmigo misma”.
Al escuchar el disco si se nota la influencia que es muy generacional y que dejaron muchos padres colombianos de décadas pasadas, hay desde una Paula tropical que no es estruendosa y también unas guitarras medio country...
“Hay inspiración de The Carpenters, Carol King, hay mezcla de muchas cosas, música española, mediterránea. Gran inspiración en José Luis Perales, por ejemplo. Estuve mucho tiempo escribiendo porque tuve un embarazo muy difícil, tuve diabetes gestacional, tuve que inyectarme insulina de día de noche, tuve el síndrome del túnel carpiano en el embarazo, no podía tocar, fue algo muy difícil, pero estuve mucho tiempo escribiendo”.
¿Cómo fue el proceso entonces?
“Tuve la oportunidad de ir a Colombia a trabajar con Sebastián Mejía, mi amigo toda la vida, con quien ya había trabajado en disco Mis Amores que salió el 2021 junto a Maria Elisa Ayerbe y este disco tuvo esa misma naturaleza.
No solamente está inspirado en casa, sino está producido también con la gente con la que he trabajado siempre, Sebastián Mejía que es el director de mi banda con él empezamos a hacer los arreglos. Yo, en este caso muy particular, en gran parte del disco estoy como productora y eso me emociona mucho porque María Elisa y Sebastián me dieron el espacio.
Yo tenía muchas ideas, tenía muy claro cómo quería el sonido, entonces se sintió todo más fluido. Este disco tiene una dirección muy clara.
¿En qué momento pensó que este disco era un álbum que “entendía la vida como una cocina”? Cada canción es como un ingrediente: la miel es Lo que mis ojos ven, el té es la canción Golpe de luz y así...
“Bueno, eso es muy importante. Este álbum está acompañado no solamente de estas memorias y de todo el proceso y de toda la familiaridad que tengo con los productores, sino hay alguien muy importante que está detrás de todo este álbum y es mi esposo, Beto Pérez, conocido como @curiographic. Él ha hecho toda la parte gráfica y toda la parte de concepto conmigo.
Fuimos desarrollando todo este concepto de cocina porque a mí me encanta cocinar, y por qué decidimos estos ingredientes, porque de alguna manera son conservas, como las memorias. Entonces las sardinas representan Llévame, el vinagre balsámico Imborrable, porque es una canción que está inspirada en lo agridulce de alguien que se va y la memoria que deja imborrable en uno. Hay de todos los sabores, la vida, presentado también en la mesa, en productos de cocina”.
Paula ha hecho una carrera muy bonita y muy paciente, ¿cómo se ve hoy?
“Uno a veces tiene el síndrome del impostor. Siempre uno piensa en lo que carece y eso es horrible pensar desde ahí. Y no es por seguir hablando de este disco, pero este disco ha sido catártico, me ha traído a la tierra, a lo real, a lo que puedo hacer y lo que no, ser madre de dos hijos y uno de ellos un bebé. Estoy por llegar a los 40, pongo muchas cosas en perspectiva, hay muchas cosas que quiero hacer y muchos sueño por cumplir, pero sí debo agradecer a la vida porque he sido muy resiliente. Esta carrera es muy difícil, yo he tenido unos momentos espectaculares, gloriosos, pero he tenido unas caídas también emocionales. Estoy en ese momento de reorganizar y también darme cuenta que no es tarde, todavía puedo llenar los conciertos que quiero llenar y montarme los escenarios que me quiero montar”.