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Fito Páez con ojo aguado en Medellín: arte puro, músico magistral y el director de una banda de ensueño

El público respondió con creces a este diálogo rockero sin artificios ni apariencias. Fito Páez, a sus 63 años, demostró –en el paso por Medellín de su gira Sale el Sol– que sabe contagiar la emoción de la música viviéndola desde las entrañas.

  • Fito Páez se presentó este martes 9 de junio en Medellín, en el marco de su gira Sale el Sol. FOTO Manuel Saldarriaga
    Fito Páez se presentó este martes 9 de junio en Medellín, en el marco de su gira Sale el Sol. FOTO Manuel Saldarriaga
  • Fito Páez se presentó este martes 9 de junio en Medellín, en el marco de su gira Sale el Sol. FOTO Manuel Saldarriaga
    Fito Páez se presentó este martes 9 de junio en Medellín, en el marco de su gira Sale el Sol. FOTO Manuel Saldarriaga
  • Todo un director de orquesta es Fito Páez. FOTO Manuel Saldarriaga
    Todo un director de orquesta es Fito Páez. FOTO Manuel Saldarriaga
  • Fito Páez feliz en su concierto en Medellín, en medio de su gira Sale el Sol. FOTO Manuel Saldarriaga
    Fito Páez feliz en su concierto en Medellín, en medio de su gira Sale el Sol. FOTO Manuel Saldarriaga
Claudia Arango Holguín

Editora de Tendencias

hace 2 horas
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Fito Páez tiene la música incrustada en los huesos, no hay duda, pero además crea magia con ella; lo que hace encima del escenario no tiene explicación lógica y menos ahora, en tiempos en los que un mejor show se determina por quien tenga la tarima más grande, un grupo más nutrido de bailarines o más fuegos artificiales. Fito Páez tiene su propio molde, ese que forja con arte puro, sin trucos ni añadiduras.

En momentos de euforia y jolgorio, en su show en Medellín este martes 9 de junio, logró –con su banda de ocho talentosos músicos– dejar en silencio La Macarena para que los asistentes escucháramos con atención “el regalo que les preparamos”, dijo, y así darle un final de lujo a uno de sus himnos entrañables: Yo vengo a ofrecer mi corazón. Un cierre instrumental en el que él, como director de orquesta, movía las manos con precisión guiando a su banda. La música nos hipnotizó, nos elevó las ondas cerebrales como si estuviéramos meditando y nos alejó de la hostilidad del mundo, al menos por unos minutos.

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Así fue el paso por la ciudad de la gira Sale el Sol que el rosarino está haciendo en Colombia. Primero fue Cali, luego Manizales y este martes le tocaba el turno a Medellín, una ciudad rockera, tanguera y salsera, como su Paranoica Fierita Suite, canción de los 2000 que, por mi parte, nunca había podido disfrutar en vivo con su tango arrabalero y su cierre tropical. Todo un gusto para los oídos.

Fito Páez se presentó este martes 9 de junio en Medellín, en el marco de su gira Sale el Sol. FOTO Manuel Saldarriaga
Fito Páez se presentó este martes 9 de junio en Medellín, en el marco de su gira Sale el Sol. FOTO Manuel Saldarriaga

Detalles del show de Fito Páez en Medellín

No pasó como en Buenos Aires, que cantó de tajo su reciente disco Novela, (incluso ya tiene otro álbum nuevo, Shine, porque una mente creativa como la suya no para). Aquí Fito Páez intercaló canciones, pero fue claro en afirmar que habría de todo un poco. “Vamos a escuchar música, sí, la música que conocemos todos sí y la que no conocemos también” y acto seguido recordó que “cuando era pibe” e iba a ver a Charly García o a Luis (Spinetta), en Rosario, llegaba con la expectativa de “qué iban a hacer esa noche, eso era alucinante, la sorpresa. En la construcción de la música siempre la sorpresa, lo inesperado, es lo mejor, porque es lo que no estamos esperando. Todo lo que estamos esperando es falopa”, educó.

El concierto comenzó con Cadáver exquisito pasadas las 9:00 de la noche (9:16 p. m. para ser más precisos). Fito y su banda vestidos de negro y un piano al centro como eje del show forrado en amarillo intenso. Contrastes de color ante la promesa inicial de que este sería “un concierto alucinante”.

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Le siguieron 11 y 6; Shine, la canción que le da nombre a su nuevo disco, recién salido del horno; Tráfico por Katmandú, Lejos de Berlín, Lo que el viento nunca se llevo, Hazte fama y la ya mencionada Paranoica Fierita Suite. Una mezcla de sus éxitos de los 90, los 2000 y una probadita de lo nuevo, siempre el rock a la cabeza.

El director de orquesta que es Fito Páez constantemente se giraba para mover las manos hacia la banda, pero también hacia el público. Dirigió el coro de miles de almas eufóricas que entonaron lo que pedía el maestro a la perfección.

Todo un director de orquesta es Fito Páez. FOTO Manuel Saldarriaga
Todo un director de orquesta es Fito Páez. FOTO Manuel Saldarriaga

Y hubo más música: Un vestido y un amor, Cable a tierra, Al lado del camino (solo con el piano, una versión más acústica), La buena estrella, Dale alegría a mi corazón, El amor después del amor y Yo vengo a ofrecer mi corazón, la canción que cerró con un prodigioso segmento instrumental y que ante la atención del público (en silencio) y la posterior ovación, hizo que se aguaran sus ojos: “Es muy importante para quienes nos involucramos con la música hasta los tuétanos, por que nos gusta, nada más, recibir este silencio que es el canal conductor de la música, es dónde la música cala hondo. Entonces cuando se produce en un auditorio tan grande, un silencio tan conmovedor como este, todos nos sentimos embargados por la conmoción de la música, gracias”.

Fito, a sus 63 años, se da el lujo de ir de un lado para el otro sin ahogarse, tocar el piano con la precisión de un cirujano, mover el pelo como rockero consumado y también probar con la guitarra en un par de canciones. Casi siempre con gafas oscuras o lentes coloridos, y desordenando el alborotado pelo cano.

Fito Páez feliz en su concierto en Medellín, en medio de su gira Sale el Sol. FOTO Manuel Saldarriaga
Fito Páez feliz en su concierto en Medellín, en medio de su gira Sale el Sol. FOTO Manuel Saldarriaga

Y hubo tiempo para más: La rueda mágica, Circo Beat, Brillante sobre el mic, Ciudad de pobres corazones, Sale el sol, Mariposa tecknicolor y Dar es dar. “Muchas gracias por dejarme vivir en su corazón por tantos años y aquí seguiré Medellín”, dijo al despedirse.

Punto aparte merece la banda que lo acompaña en la que están Juani Agüero, el virtuoso guitarrista de tantos años a su lado; Juan Absatz en la guitarra, los teclados y coros; Mariela Vitale, en la voz y coros o Diego Olivero en el bajo, por mencionar algunos. Todos impecables en su presentación.

Fito Páez dejó claro en este show que sus conciertos no son mero entretenimiento, son terapia profunda, transfusión de rock, voltaje de energía y trascendente comunión con el público. Prepárense en Bogotá para este viernes 12 de junio, lo de Fito no es de este mundo.

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