Al otro lado de la línea telefónica, en el aeropuerto ElDorado, de Bogotá, el periodista salvadoreño Oscar Martínez cae en la cuenta que está a punto de cumplir un año exiliado en México, luego de publicar unas entrevistas en video con líderes pandilleros que afirmaban haber sido socios de Nayib Bukele en sus aspiraciones presidenciales. Esa revelación informativa puso en jaque la imagen de Bukele, cuestionó la forma en que su gobierno lidió con el asunto de las maras (pandillas) y le dio un tiquete de ida a Oscar rumbo al exilio, sin fecha de regreso.
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Invitado a la Feria del Libro de Bogotá, Oscar ha dedicado su carrera a narrar la violencia que ha vivido su país a lo largo de medio siglo, o más. Jefe de Redacción de El Faro.net y autor de El Niño de Hollywood –una investigación sobre la cultura de la Mara Salvatrucha y la vida de uno de sus gatilleros–, Los muertos y el periodista, publicó hace poco Bukele, el rey desnudo. Ninguno de estos títulos se consiguen con facilidad en las librerías de su país mientras en el resto de América Latina son leídos por periodistas y curiosos de la historia de Centroamérica. EL COLOMBIANO conversó con él.
Hablemos de la figura del dictador, que parece estar reciclándose en América Latina...
“Esto es parte de un ciclo perverso latinoamericano que no es primera vez que ocurre. Ocurrió, por ejemplo, alrededor de los años 30, ocurrió después en los años 70, hubo otra ola en los 80. Alguna parte de la sociedad desesperada, angustiada, empobrecida, en muchos casos con un acceso a la educación muy bajo, cree que es hora de entregarle todo el poder a un hombre o un grupo de hombres para que le resuelvan sus problemas inmediatos. Porque la democracia fue muy raquítica o la ejecutamos muy mal”.
Esto se conecta con el discurso de Bukele sobre el “hombre fuerte”. ¿Qué piensas de esa evolución y su influencia en otros países, entre ellos Colombia?
“El modelo Bukele no existe. El bukelismo tiene unas características: la encarcelación masiva, la eliminación de la oposición, pero no creo que sea un modelo. Bukele es un tipo que va dando tumbos.
Durante ocho años pactó con las pandillas y después creó un régimen de excepción para hacer lo que le diera la gana. Entonces, ténganlo claro los colombianos. Si alguien quiere ese tipo de gobierno, debe entender que solo tiene una regla: darle todo el poder a un hombre. Eso ya lo hicieron en Chile, en Argentina, en Nicaragua, en El Salvador. Ahí están los resultados.
Pero si aún así quieren probar darle todo el poder a un hombre, quitarle los contrapesos y eliminar el debido proceso, les deseo la mejor de las suertes. Creo que les irá muy mal”.
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¿Bukele acabó con las pandillas?
“Sí lo hizo, después de pactar con ellas durante 8 años. Lo hizo, pero a costa de encarcelar a uno de cada 50 salvadoreños. Hay gente pudriéndose en las cárceles porque a un policía le pareció que estaba nerviosa. La gran mayoría de los capturados no se ven como esos que están en el Cecot, la famosa cárcel. Hay muchos campesinos, obreros, albañiles. Eso está demostrado en informes internacionales de Human Rights Watch”.
¿Tus libros son leídos en tu país?
“Los últimos libros míos (Los muertos y el periodista y El Niño de Hollywood) los vendían en una sola librería, casi de forma clandestina. Tenías que hablar con el gerente para que te sacara un libro. Hice el el ejercicio de comprar uno de mis libros, te lo sacaba como si te estuviera vendiendo droga. Y Bukele, el rey desnudo no creo que lo vendan.
Estamos nosotros en el exilio porque se nos agotaron los últimos centímetros de libertad que estábamos tratando de tener en nuestro país”.