El domingo 19 de abril, justo el día que el maestro Fernando Botero hubiera cumplido 94 años, se estrenó el cortometraje Gracias Botero, que da cuenta del impacto artístico y filantrópico del artista a través de los homenajes y las manifestaciones de cariño posteriores a su muerte.
Siga leyendo: Películas y cortos colombianos que podrán verse en Medellín en el Alternativa Film Festival 2026
El corto, que no dura más de treinta minutos, fue grabado en Bogotá, Medellín y Piertrasanta, y se puede ver de manera gratuita en la página web www.graciasbotero.com.
La idea, antes que hacer un corto, era simplemente registrar las ceremonias y homenajes durante el sepelio. El material iba a ser solo para la familia, pero ante las muestras de cariño de la gente decidieron hacerlo público para acercar aún más a la audiencia no solo con la obra, sino con la intimidad del maestro y su familia.
“Los momentos que más me impactaron haciendo este cortometraje fueron los espontáneos. Primero, en Medellín, una multitud bulliciosa y emotiva comenzó a cantar su himno antioqueño frente a la catedral. Días después, en el cementerio de Toscana, un visitante colombiano le rindió un homenaje espontáneo a Botero; fue totalmente inesperado y ni siquiera sé quién era”, dijo Don Millar, director del cortometraje.
El corto empieza con los últimos instantes de vida del maestro, narrados por Lina Botero Zea, su hija, y Andrea Wild, hija de Lina. Ellas estuvieron con él hasta su último suspiro.
En las imágenes se ven también las primeras reacciones de los medios ante la noticia de la muerte de Botero, los homenajes, las misas, las palabras de familiares y amigos que tuvieron lugar durante las exequias en Medellín y Bogotá. Se dejan ver sus obras y sus acciones filantrópicas, y, sobre todo gente: en los museos, en las plazas, en el capitolio y en los aeropuertos. Por donde pasaba el féretro con los restos del maestro Fernando Botero hubo muestras de cariño y admiración. La gente aplaudía, coreaba su apellido.
Todo ese cariño no se debe solo a su talento, a su grandeza, sino a la cercanía de su obra con la gente del común. La gente que no sabe de arte, sabe de Botero.
–La gente fue muy bella y me hizo apreciar algo muy importante en mi opinión, y es que muchas grandes figuras son admiradas por el pueblo, pero no necesariamente queridas. En el caso de mi padre, era una persona muy admirada, pero la gente lo quería, realmente lo amaba, de corazón, con gratitud por todo lo que hizo por Colombia, por que llevó el nombre del país en alto y ante todo por sus actos de filantropía que fueron tan grandes –dice su hijo Juan Carlos Botero, en una llamada con EL COLOMBIANO.
Lea aquí: Colombia lee más en pantalla: ¿a qué se debe este auge y cuáles son las mejores apps para ebooks?
Gracias Botero es un retrato de esa relación singular que el artista tenía con la gente. A través de las imágenes y los relatos de sus hijos y nietos que van apareciendo en el corto, la gente que conoció a Botero como artista puede adentrarse un poco en su intimidad, pero también es un recordatorio para la familia, del amor y la gratitud que el país, y particularmente Antioquia, sienten por Fernando Botero. Un amor que corresponde al que manifestó siempre el maestro por ese paisaje de su infancia que fue Medellín.
El corto fue dirigido por el cineasta canadiense-irlandés Don Millar y producido por Cole Northey y New Theory Pictures.