Luego de conocerse la negativa de la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgo de Desastres (UNGRD) para aceptar la ayuda de Estados Unidos en medio de la crisis invernal que afrontan varios departamentos, el presidente Gustavo Petro se ha echado para atrás y ha reconocido que sí necesita colaboración de otros países.
“Hay que pedir ayuda a otros países. Eso de que no queremos ayuda, eso no lo comparto yo”, expresó el presidente Gustavo Petro, en presencia de los integrantes de su gabinete. “Eso fue una malinterpretación del señor de la UNGRD sobre sus palabras”, agregó.
Las palabras del presidente se contradicen con la decisión que fue revelada por el director de la autoridad en gestión de riesgos, Carlos Carrillo, quien días atrás se pronunció ante el anuncio del Departamento de Estado que dijo que el gobierno estadounidense enviaría a Colombia alimentos, kits de saneamiento de agua y suministros para refugios temporales, en una primera fase destinada a beneficiar a 1.400 hogares en Córdoba.
“No es una ayuda que nosotros estemos solicitando”, fueron las palabras de Carrillo en entrevista con La FM, agregando que “el sistema (de atención de emergencias) está funcionando”.
“El Estado colombiano tiene la capacidad de responder y en Montería, por ejemplo, tenemos un centro de acopio con asistencia humanitaria hasta el techo, pero además estamos en capacidad de despachar aún más ayudas en la medida en que se empiecen a distribuir de acuerdo con los censos de los gobiernos locales”, destacó el funcionario.
En el momento en que el director de la UNGRD reconoció que no se necesitaba ayuda de otros países, se cumplían varios días donde el Estado informó que “la recuperación estructural supera las capacidades financieras ordinarias del Gobierno, por lo que se requieren medidas adicionales, como la declaratoria de emergencia económica, para atender esta situación generada por un fenómeno meteorológico atípico”.
Por ahora, el país se prepara para recibir el tercer frente frío de la temporada, por lo que hay probabilidad de que las lluvias aumenten. Esto podría complicar el panorama en el departamento de Córdoba donde se reportan más de 77.000 familias damnificadas mientras que en el Urabá antioqueño hay más de 10.000 hogares afectados.
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