Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9
El gobierno saliente creó en todo el país las Entidades Territoriales Indígenas (ETI), que prenden alertas porque manejan su propio dinero y controlan extensiones amplias de territorio. ¿Se pueden tumbar?
Cuando Abelardo De la Espriella se posesione como presidente el próximo 7 de agosto, encontrará sobre su escritorio uno de los legados más complejos del gobierno Petro: 22 Entidades Territoriales Indígenas (ETI) formalizadas por la Agencia Nacional de Tierras (ANT), con facultades para administrar recursos públicos, ejercer gobierno propio y controlar vastas extensiones del territorio nacional.
Para el gobierno saliente es una reparación histórica; para sus críticos, una profunda reconfiguración del Estado hecha por decreto y con múltiples interrogantes legales aún sin resolver.
El caso más visible de esta transformación se encuentra en la Alta Guajira. En jurisdicción de Uribia, la ANT delimitó Wuinpumüin, la nueva ETI indígena de la Zona Norte Extrema, creada mediante el Decreto 482 de 2025 y formalizada por resolución en 2026.
El territorio abarca 257.408 hectáreas e integra nueve corregimientos estratégicos, desde Nazareth hasta Puerto Estrella y Castilletes, en la frontera con Venezuela....