El presidente electo, Abelardo de la Espriella, anunció este martes seis nuevos integrantes de su gabinete, entre ellos Juliana Gutiérrez Zuluaga como ministra del Deporte.
La administradora de empresas y magíster en administración de riesgos asumirá la cartera en el nuevo Gobierno, luego de haber participado recientemente en política como candidata al Senado y de desarrollar trabajo social con familias de pacientes oncológicos en Antioquia.
El anuncio también incluyó a Elsa Noguera como ministra de Transporte, Mauricio Gómez Amín en Comercio, Viviane Morales en Educación, Jaime Beltrán en Vivienda e Iván Cancino en Justicia.
Desde la campaña al Congreso, Juliana Gutiérrez ha sostenido que su participación en la vida pública responde a un proyecto propio y no únicamente a su vínculo familiar con el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez. Durante una entrevista concedida a Luz María Sierra, directora de EL COLOMBIANO, cuando aspiraba al Senado, se refirió a ese parentesco y explicó que, aunque comparte valores y una visión de país con su hermano, su incursión en la política está sustentada en su propia historia de vida y en las causas que ha decidido impulsar.
“Por supuesto que a mí Federico me inspira muchísimo y es un gran orgullo ser su hermana; de él comparto los mismos valores y la misma visión de país, pero no soy un clon de Federico. Yo también tengo una historia de vida y unas banderas propias por las cuales quiero llegar al Senado”.
Una historia personal que marcó su camino hacia el servicio público
Juliana Gutiérrez nació y creció en el barrio Belén Alameda, en Medellín. Es la menor de tres hermanos e inició su vida familiar poco después de graduarse como administradora de empresas. A los 25 años nació su primer hijo, Jerónimo.
Cuando el niño tenía dos años y ocho meses, fue diagnosticado con cáncer. Tras un tratamiento que incluyó 36 quimioterapias y 20 radioterapias, sufrió una recaída. La familia decidió suspender el tratamiento y Jerónimo falleció el 25 de enero de 2012.
Sobre ese proceso relató:
“Demoledor. Hago un símil: es como si fueras en una carrera con audífonos puestos, concentrado en correr, y te ponen un muro de concreto al frente; te estrellas contra él y cuando caes quedas completamente aturdido. Estas palabras nunca las vas a esperar y menos de ese ser amado tan deseado que tienes a tu lado”.
Después de la muerte de su hijo, aseguró que encontró un propósito en el acompañamiento a otras familias que atravesaban situaciones similares. Recordó que un mes después del fallecimiento recibió la llamada de una psicóloga del Hospital Pablo Tobón Uribe para acompañar a los padres de otro niño con cáncer.
“Cata, diles que yo ya voy para allá”.
Al llegar al hospital decidió reunirse directamente con la familia del menor y describió ese momento como el inicio de una labor de acompañamiento a personas que enfrentan procesos de enfermedad y duelo.
Según explicó, junto con su esposo ha impulsado una causa social enfocada en apoyar a familias de niños con cáncer, canalizando recursos hacia distintas fundaciones y ofreciendo acompañamiento basado en su experiencia.
La promesa hecha a Jerónimo y un nuevo diagnóstico familiar
Durante las últimas horas de vida de su hijo, Juliana Gutiérrez relató que ella y su esposo hicieron una promesa.
“Te prometemos que vamos a ser felices, pase lo que pase”.
También recordó las palabras que dirigió a su familia después del fallecimiento del niño.
“Jero se acaba de aliviar, ya no va a tener dolor, ya no va a sufrir. Esto es el milagro que tanto habíamos pedido”.
Tiempo después nació su segunda hija, Alicia. Aunque el embarazo y el nacimiento transcurrieron con normalidad, la familia comenzó a notar dificultades cuando la niña empezó a caminar. Luego de varios años de exámenes médicos, recibió el diagnóstico de una enfermedad huérfana degenerativa: una ataxia cerebelosa.
Sobre ese momento señaló:
“Recordamos la promesa que le hicimos a Jerónimo de ser felices pasara lo que pasara”.
Gutiérrez explicó que el tratamiento disponible para su hija consiste principalmente en terapias y acompañamiento, ya que actualmente no existe una cura para la enfermedad.
Su ingreso a la política
Durante la entrevista, Juliana Gutiérrez afirmó que decidió participar en política con el propósito de representar a familias que han enfrentado situaciones similares a la suya y de impulsar iniciativas relacionadas con el sistema de salud y el apoyo a pacientes.
“Porque considero que puedo ser una voz para muchas familias que han vivido una situación difícil en este país”.
Frente a los cuestionamientos sobre su parentesco con Federico Gutiérrez, respondió:
“Les respondo que soy una ciudadana que también tiene el completo derecho a participar. Además, esto es elección popular. Nepotismo sería si él me impone en un cargo público, lo cual nunca hará porque tenemos claros los límites. Pero pienso que somos personas que podemos estar al servicio”.
Con su designación como ministra del Deporte, Juliana Gutiérrez se suma al gabinete del presidente electo Abelardo de la Espriella. Su llegada a esa cartera ocurre luego de una trayectoria en el sector social y de una candidatura al Congreso en la que dio a conocer la historia personal que, según ha explicado, motivó su participación en la vida pública.
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