La seguridad y el conflicto, dos de los pilares sociales que fueron la bandera y el talón de Aquiles del Gobierno de Gustavo Petro, siguen apareciendo en su agenda. A un mes de finalizar su administración, el mandatario celebró dos logros en la materia: la reactivación de la extradición de alias Chiquito Malo y la captura de alias El Zarco.
Ambos criminales son cabeza de una de las estructuras armadas ilegales más grandes actualmente en Colombia: el Clan del Golfo, autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia, o AGC.
“Para lograr éxito en una negociación entre grupos armados organizados y el Estado, siempre debe haber, antes que nada, sinceridad. Sinceridad no hubo”, dijo el presidente.
Y agregó: “Yo no creo en guerras totales, mortuorias, no creo en la barbarie, creo en lo civilizado y humano, y lo humano es hablar y disminuir la muerte y el dolor de la sociedad”.
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En cuanto a Chiquito Malo, su nombre real es Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, y es el jefe mayor del Clan del Golfo tras sustituir a alias Otoniel, extraditado a Estados Unidos en 2022 y sentenciado en agosto de 2023 a 45 años de prisión por narcotráfico.
Recientemente las autoridades capturaron a su hermana, Ingrid Paola Ávila Hernández, alias la patrona, quien desde hace años era investigada hace varios años al evaluar sus movimientos financieros, en los cuales se encontró que se hacían extrañas transacciones que serían usadas para legalizar recursos provenientes de la minería ilegal, el narcotráfico y las extorsiones en distintas regiones del país.
“Su función principal consistía en diseñar y ejecutar mecanismos para dar apariencia de legalidad a los recursos obtenidos mediante actividades ilícitas, con el objetivo de garantizar el flujo financiero y la expansión criminal del grupo”, señaló el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez.
En cuanto a la captura de alias el Zarco, el Ministerio de Defensa recalcó que tiene un historial criminal de 10 años y era requerido por concierto para delinquir, homicidio, narcotráfico y extorsión.
“Se desempeñaba como cabecilla financiero, administrando las rentas ilícitas para la compra de material bélico”, dice el informe de captura.
Frente a las dos capturas y a la reactivación de la orden de extradición, el presidente Petro aseguró que si bien la Paz Total tuvo éxito en ciertas zonas, en otras no logró el objetivo, por lo que debió volver a métodos tradicionales de defensa. Métodos con los que, según él, sigue sin estar de acuerdo.
“La fiscalía no nos ayudó, influenciada, hay que decirlo, por un línea construida desde el pasado por los EEUU que cree en la erradicación forzosa, hasta ahora fracasada según los datos”, dijo, haciendo énfasis en otro de los pilares de la Paz Total: la erradicación manual de cultivos ilícitos.
Y es que, tal y como explicó Juana Cabezas, investigadora de Indepaz en diálogo con EL COLOMBIANO, el Clan del Golfo entendió hace tiempo que el discurso político también puede convertirse en un arma de guerra.
La estructura, explica, adoptó una estrategia deliberada de “lavado político” hacia el exterior: presentarse como actor dialogante para obtener beneficios judiciales, rebajas de penas y reconocimiento institucional mediante figuras como la de “gestores de paz”.
“El proceso de paz lo ven como un posible respiro en medio del conflicto; negocian por un lado, pero siguen manteniendo su dinámica criminal”, resumió la investigadora.
Para la experta, el crecimiento del Clan del Golfo no depende únicamente de hombres armados patrullando territorios, sino de algo mucho más sofisticado: la construcción de “regímenes de poder”.
Así es como, por el momento, parece que no se dará ninguno de los acuerdos a los que llegó el Gobierno Petro y las AGC durante los diálogos de Catar en agosto del 2025.
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