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EXCLUSIVO | La historia detrás de la condena a fiscal que conspiró para evitar extradición de un narco

La sentencia se da 10 años después de una trama judicial que terminó involucrando a la Fiscalía, a la JEP y a dos cortes federales de Estados Unidos.

  • Segundo Alberto Villota Segura fue el extraditable detrás de la trama de sobornos que terminó con una fiscal condenada. FOTOS: CORTESÍA.
    Segundo Alberto Villota Segura fue el extraditable detrás de la trama de sobornos que terminó con una fiscal condenada. FOTOS: CORTESÍA.
hace 1 hora
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Por participar en una oscura trama judicial para frenar la extradición de un narcotraficante solicitado por las cortes de Estados Unidos, la justicia condenó a una fiscal colombiana a pagar siete años y tres meses de cárcel.

La afectada con la decisión es María del Socorro Fernández Chávez, quien fue fiscal en el municipio de El Tambo, en el departamento del Cauca.

De acuerdo con la investigación, el beneficiario de sus artimañas fue Segundo Alberto Villota Segura, un traficante de droga capturado en 2015, quien la usó para justificar su ingreso a la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) y así eludir los tribunales norteamericanos.

Esta historia comenzó el 17 de mayo de 2016, cuando el Gobierno Nacional dio su aval para el envío al exterior de Villota, quien debía responder por cinco cargos de narcotráfico ante las cortes federales del Distrito Sur de Florida y del Distrito Este de Texas.

Los delitos que le endilgaban ocurrieron entre 2008 y 2013, cuando habría conspirado con un hermano y otras personas para el despacho de cocaína desde el Pacífico colombiano.

Según las acusaciones de EE.UU., la organización en la cual estaba involucrado Villota trabajaba en asocio con el cartel mexicano “los Zetas”, y tenía capacidad para distribuir más de 100 toneladas anuales de narcóticos en Norte y Centroamérica. El máximo líder era Fernaín Rodríguez Vásquez, quien ya había sido extraditado en 2014 y al parecer estaba cooperando con la justicia estadounidense.

En ese entonces, “la fiscal abrió un proceso judicial paralelo a la solicitud de extradición e imputó al posible narcotraficante por el delito de rebelión, cargo que fue aceptado (por él). La actuación se sustentó en información sobre una investigación que se seguía en su contra por hacer parte de un grupo armado ilegal, lo cual no era cierto”, recalcó el ente acusador en su reporte del caso.

Con ese falso antecedente, Villota se postuló a la beneficios de la JEP, simulando ser guerrillero de las Farc y estar en los listados de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz (OACP). En aquel momento la entidad de justicia transicional, creada en el Acuerdo de Paz de La Habana, apenas estaba empezando su rodaje.

Para darle soporte a la trama, la fiscal Fernández “omitió reportes sobre una notificación roja de Interpol e incorporó documentación de arraigo con inconsistencias, firmas y otros elementos falsos. A esto se suma que la grabación de la audiencia de imputación desapareció y, pese a que un juzgado ordenó repetir la diligencia para garantizar su registro audiovisual, la exfiscal se opuso”, indicó el organismo judicial.

Según un informe de la JEP, conocido por EL COLOMBIANO, esa documentación de arraigo fraudulenta certificaba que Villota pertenecía al resguardo indígena La Cilia, localizado en el municipio caucano de Miranda.

Continuando con el montaje, el narcotraficante interpuso una tutela contra el Ministerio del Interior y la OACP, que buscaba amparar su derecho a no ser doblemente incriminado, pues afirmaba que la justicia indígena ya lo había juzgado por sus presuntos crímenes en las Farc.

“La Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá, mediante fallo de tutela del 16 de enero de 2017, ordenó la suspensión del trámite de extradición hasta que la OACP determinara si el interesado era integrante de las FARC. El Ministerio de Justicia, en resolución 029 del 20 de enero de 2017, suspendió la extradición del señor Villota, en las condiciones especificadas en la orden de tutela”, recordó la JEP.

La tramoya se les cayó en mayo de 2017, cuando un miembro de la organización delincuencial confesó que les entregó dinero a varios servidores públicos para que fabricaran las pruebas que permitieran abrir el expediente por rebelión contra Villota y así frenar la extradición.

Dicho personaje, un ex suboficial de policía llamado Nelson Fabián Narváez Campo, fue condenado por el Juzgado Quinto Penal del Circuito de Popayán, tras aceptar los cargos por fraude procesal, tráfico de influencias, cohecho por dar y ofrecer, y asociación para la comisión de un delito contra la administración pública.

La causa penal por la rebelión fue precluída y la OACP eliminó a Villota del listado de integrantes de las Farc, con lo que también se cayó el proceso en la JEP. En una decisión del 3 de junio de 2020 (Auto TP-SA 567), la Sección de Apelación de dicha entidad confirmó que al implicado no se le aplicaría el beneficio de la garantía de no extradición, reservado solo para los exguerrilleros.

Diez años después de este fraude, el Tribunal Superior de Popayán condenó a la exfiscal María del Socorro Fernández Chávez por los delitos de prevaricato por acción y fraude procesal.

Es importante recordar que en ese mismo proceso penal están involucrados el entonces patrullero de la Policía, Manuel Antonio Riascos Moreno, y la exfiscal local de El Tambo, Isabel Rengijo, también señalados de fabricar las evidencias para detener la extradición de Villota, sin éxito.

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