Las fuerzas especiales usaron la vivienda del contratista Jorge Martelo para evacuar a dos menores, subir al techo y cruzar al escondite del cabecilla.
La noche en que fueron por alias Bendito Menor, el comando de ‘Los Lobos’ no entró primero a la casa donde se escondía el cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. Entraron a la de al lado. Allí, Jorge David Martelo Yépez creyó inicialmente que los policías iban por él y clamó porque no le hicieran nada.
En la vivienda había dos menores que tuvieron que ser evacuados antes de que los uniformados pudieran continuar. Luego avanzaron en silencio, subieron al techo y cruzaron hacia el inmueble contiguo. Al otro lado estaba Bendito Menor.
EL COLOMBIANO revela, a partir de fuentes de la Fiscalía y cercanos al operativo, este detalle desconocido que terminó con la muerte de Naín Andrés Pérez Toncel: la propiedad de Martelo, sin él saberlo con anticipación, fue utilizada por las fuerzas especiales como punto de aproximación para llegar hasta el criminal. La historia de aquella madrugada involucra dos casas.
En una estaba escondido Bendito Menor. En la otra vivía Martelo. Y entre ambas ocurrió una maniobra que hasta ahora no había aparecido en las versiones públicas conocidas de la operación.
El objetivo ya estaba localizado. Naín Andrés Pérez Toncel había aprendido a moverse con cautela. Las autoridades conocían sus capacidades para cambiar de ubicación, reducir sus comunicaciones y mantenerse fuera del alcance de los investigadores.
Por eso, encontrarlo requería algo más que una señal aislada. La operación fue acumulando piezas. Una fuente humana permitió establecer movimientos relacionados con el cabecilla. Después llegaron las labores de inteligencia tecnológica, el seguimiento de comunicaciones y la vigilancia aérea. En medio de esa persecución también apareció una maniobra de engaño.
Las autoridades hicieron circular entre personas cercanas al cabecilla la versión de que Bendito Menor había sido asesinado. La intención era provocar una reacción. Y esta llegó. Las comunicaciones posteriores permitieron a los investigadores avanzar en la ubicación del hombre que buscaban. El cerco se fue cerrando.
Luego entró en escena la vigilancia aérea. Un MQ-9A Reaper, como lo reveló EL COLOMBIANO días atrás, utilizado con apoyo estadounidense, permitió corroborar movimientos y establecer el punto en el que permanecía oculto el cabecilla.
El objetivo ya estaba. Pero todavía faltaba lo más difícil: llegar hasta él. La casa donde estaba Bendito Menor no era la casa desde donde llegaron los comandos. La vivienda donde se escondía estaba ubicada en una zona residencial de Riohacha. Eso descartaba una solución sencilla. Había civiles. La posibilidad de utilizar armamento desde el aire no era viable.
La captura tendría que hacerse en tierra. Y para una operación de ese nivel, acercarse directamente por la calle hasta la puerta de la vivienda implicaba exponer a los comandos y, sobre todo, alertar al objetivo. Entonces apareció la casa contigua. La propiedad de Jorge David Martelo Yépez.
Ese es el detalle que EL COLOMBIANO revela en esta investigación. Los comandos utilizaron el inmueble vecino como punto de aproximación. No se trataba solamente de una vivienda cercana. Era el lugar desde el cual podían reducir la distancia y buscar una entrada hacia el objetivo sin tener que aproximarse directamente desde la calle.
La operación, por tanto, tuvo dos escenarios. Una casa era el objetivo. La otra se convirtió en el camino para llegar hasta él, pero Martelo pensó que iban por él. No sabía que, realmente a pocos metros, las fuerzas especiales estaban allí por otro hombre. Pero los uniformados tenían un problema adicional. Dentro de la vivienda había dos menores de edad. La operación tuvo que detenerse momentáneamente.
Antes de continuar con la maniobra, los niños fueron evacuados. Solo después de que salieron de la propiedad los comandos pudieron avanzar. Ese momento es fundamental para entender lo que ocurrió después. Porque la casa de Martelo no fue utilizada simplemente como un punto de paso. Los uniformados tuvieron que ingresar, controlar la situación y recorrer el inmueble antes de continuar hacia el objetivo.
El avance en silencio
Los comandos avanzaron por la vivienda de Martelo. El silencio era parte de la operación. El objetivo era conservar el factor sorpresa y evitar que Bendito Menor supiera que las fuerzas especiales ya estaban a pocos metros. No podían salir a la calle. Tampoco podían exponerse frente a la vivienda donde se encontraba el cabecilla.
La ruta estaba arriba. Los uniformados subieron hasta el techo de la propiedad de Martelo. Y allí ocurrió el movimiento que permite reconstruir la operación de una manera diferente. Los comandos cruzaron desde el techo de la casa de este hombre hacia el techo de la propiedad contigua.
Al otro lado estaba la vivienda donde se escondía Bendito Menor, su pareja La Bebecita y dos escoltas. Los últimos metros de la persecución no se recorrieron desde la calle. Se recorrieron desde “las alturas”. Para entonces, la operación llevaba semanas de preparación: inteligencia, seguimiento, vigilancia aérea y despliegue de unidades especiales que lograron neutralizar, en últimas, a este criminal.
En la Operación Centinela de la Patria participaron unidades de la Dijín, la Dipol y Los Lobos, además de componentes de inteligencia. También hubo dos helicópteros y apoyo estadounidense en inteligencia y vigilancia aérea. El MQ-9A Reaper permitió mantener ubicado al objetivo.
Cuando pisaron la propiedad donde estaba Bendito Menor, ya habían completado la parte más delicada de la aproximación.
El presidente Abelardo de la Espriella viajó esa misma madrugada hasta La Guajira ese día y, desde allá, celebró el operativo.
“Llegó a su fin la trayectoria sanguinaria de este narcoterrorista, responsable de sembrar extorsión, narcotráfico y terror en La Guajira y el Caribe colombiano. Le cayó la mano firme del Estado. En el Gobierno del Tigre, la gente honesta no volverá a vivir de rodillas ni sometida por el miedo”, escribió en un mensaje publicado en su cuenta de X.
Jorge David Martelo responde a EL COLOMBIANO
Jorge David Martelo Yépez, después de la publicación de este artículo, escribió a EL COLOMBIANO y desmintió que su vivienda hubiese sido utilizada como ruta de acceso, desplazamiento o aproximación para que las fuerzas del orden llegaran hasta alias Bendito Menor.
“Ningún comando, miembro de las fuerzas especiales o funcionario policial ingresó a mi vivienda en los términos descritos por la publicación. Mi vivienda no fue utilizada como ruta de ingreso, desplazamiento o aproximación de los comandos para llegar al lugar donde se desarrolló el operativo. Las afirmaciones relativas a que los uniformados ingresaron por el techo, recorrieron mi vivienda o utilizaron mi inmueble para posteriormente acceder al lugar donde se encontraba el objetivo del operativo son falsas”, dijo Martelo en comunicación dirigida a este diario.
Agregó: “Mi vivienda tampoco se encuentra ubicada al lado del inmueble donde se desarrolló el operativo, como puede desprenderse de la forma en que fue presentada la información. La manera en que se construye la noticia puede llevar al lector a entender que mi vivienda se encontraba inmediatamente contigua al lugar del operativo y que constituía una vía de acceso utilizada deliberadamente por las autoridades. Esa representación no corresponde a la realidad”.
Sobre la evacuación de menores, previo al operativo, dijo que “esta afirmación también es falsa. En mi vivienda no se produjo la supuesta evacuación de menores descrita en el artículo”.
“La publicación hace referencia a mi persona dentro del contexto de un operativo adelantado contra alias Bendito Menor. Debo dejar absolutamente claro que: NO TENGO NINGUNA VINCULACIÓN CON DICHO GRUPO, CON ALIAS “BENDITO MENOR” NI CON EL OPERATIVO AL QUE HACE REFERENCIA LA PUBLICACIÓN. De igual manera, no he participado en los hechos narrados ni mi vivienda fue utilizada como parte del operativo en los términos descritos”, afirmó Martelo en su respuesta a este diario.
Martelo agregó que “la publicación señala que, según la Policía, dentro de las investigaciones se logró establecer que Jorge Martelo no tenía vinculación con el grupo mencionado. Esta formulación requiere una aclaración fundamental. No es correcto presentar la situación como si hubiese existido una investigación dirigida a determinar si yo tenía vínculos con dicha organización y que, como resultado de ella, se hubiera concluido que no existía tal vinculación. No me encuentro inmerso en ninguna investigación relacionada con la pertenencia, colaboración, financiación, participación o vinculación con el grupo delincuencial mencionado en la publicación ni con los hechos delictivos atribuidos a este”.
También fue enfático en decir que “esta precisión es fundamental para proteger mi honra y buen nombre, puesto que una persona que lea la publicación podría interpretar que fui objeto de una investigación por una eventual vinculación con dicha organización y que posteriormente fui descartado. Esa no es la realidad”.
Por otro lado, Martelo cuestionó la fotografía que se utiliza en el artículo “en la que aparece mi imagen dentro del contexto de una noticia relacionada con un operativo contra una organización criminal. La utilización de mi fotografía, conjuntamente con el titular, el contenido de la noticia y las referencias al operativo, puede generar en el lector una asociación visual y narrativa entre mi persona y los hechos delictivos descritos, pese a que no existe tal relación”.
Martelo y la UNGRD
Como si esto no fuera poco, Jorge David Martelo Yépez figura en denuncias de la UNGRD en La Guajira por un contrato de ollas comunitarias.
El diputado Luis Fernando Lobo lo señaló por su presunta relación con organizaciones vinculadas al programa, entre ellas Agrosolidaria, de la que Martelo fue representante legal entre 2012 y 2016. Martelo negó los señalamientos y anunció acciones legales contra Lobo.
Además, el contratista también ha desarrollado durante años actividades en el sector agropecuario, incluida una aspiración a la Cámara de Representantes en 2022.
Mientras él avanzaba en política, las autoridades seguían la pista de Bendito Menor. No obstante, no hay elementos que vinculen a Martelo con el cabecilla de las ACSN.
Su relevancia en esta historia es porque su casa estaba junto al predio donde estaba Bendito Menor y, según la reconstrucción de EL COLOMBIANO, los comandos la utilizaron para llegar hasta él.
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Nota del editor: En atención al requerimiento formal de rectificación presentado por Jorge David Martelo Yépez respecto a la nota titulada “La casa del contratista que sirvió de ruta de los comandos para llegar a ‘Bendito Menor’”, este medio de comunicación por eso replica las respuestas dadas por Martelo a este medio, las cuales se incluyen en el intertítulo “Jorge David Martelo responde a EL COLOMBIANO”.
Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Cómo se ejecutó el operativo en el que murió alias Bendito Menor en Riohacha?
- Las fuerzas especiales (integradas por la Dijín, Dipol y el grupo ‘Los Lobos’) no entraron por la calle principal. Ingresaron primero a la casa contigua, propiedad del contratista Jorge David Martelo, evacuaron a dos niños, subieron al techo y cruzaron desde la parte superior hacia la vivienda contigua donde se escondía el cabecilla.
- ¿Quién era Jorge David Martelo y qué relación tenía con alias Bendito Menor?
- Jorge David Martelo Yépez es un contratista y excandidato a la Cámara de Representantes. Según las autoridades, no existen elementos que lo vinculen con el cabecilla de las ACSN. Su vivienda simplemente colindaba con el escondite de ‘Bendito Menor’ y fue utilizada estratégicamente por los comandos para realizar el abordaje sin alertar al criminal.
- ¿Por qué la fuerza pública utilizó un dron estadounidense MQ-9A Reaper en la operación?
- Dado que ‘Bendito Menor’ se ocultaba en un barrio residencial de Riohacha con presencia de civiles, un ataque masivo o aéreo no era viable. El MQ-9A Reaper brindó inteligencia y vigilancia aérea en tiempo real para rastrear sus movimientos antes de que las unidades tácticas iniciaran la incursión terrestre.