Hay zozobra en el suroriente del Chocó, donde comunidades indígenas y afrodescendientes llevan confinadas debido a la disputa territorial entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Clan del Golfo.
La tensa situación se presenta entre los municipios de Sipí y Nóvita, lugares donde abunda la explotación ilegal de oro, uno de los metales con mayor presencia en el departamento.
Sin embargo, la minería aluvial e irregular se ha convertido en uno de los motivos de conflicto entre estos grupos armados, que, en medio de su enfrentamiento, ponen en peligro a los habitantes de la zona. Estas personas también resultaron afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 y registrado el 10 de agosto, cuyo epicentro se ubicó en San José del Palmar.
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Y es que al menos 90 familias, conformadas por 118 personas, se vieron obligadas a abandonar sus casas en las veredas Barranco, Charco Largo y Charco Hondo. Esto ocurrió después de un ataque con un artefacto aéreo no tripulado cargado con explosivos improvisados, que fueron accionados y afectaron a tres civiles, quienes resultaron heridos, según alertó la Defensoría del Pueblo.
El Ejército Nacional desplegó 128 soldados del Batallón de Combate Terrestre No. 26 en la zona para controlar la situación y hacer presencia en la ruralidad, donde se encuentran los civiles. El despliegue militar fue realizado luego de que los alcaldes de Sipí y Nóvita solicitaran la ayuda de la Fuerza Pública debido a las condiciones de seguridad en la zona.
Poco después de que los militares hicieran presencia, se registraron combates con miembros del ELN, que dejaron como resultado dos soldados heridos y la muerte de una canina especializada en detección de explosivos, que acompañaba al Ejército.
El comandante de la Brigada 15 del Ejército, general William Fernando Caicedo Benavides, dijo que el operativo fue organizado en atención a las necesidades y al llamado de ayuda de los alcaldes de los municipios. El objetivo es recuperar el control del territorio y permitir que las familias vuelvan a movilizarse con normalidad.
Estos enfrentamientos entre grupos ilegales en la zona no son nuevos, puesto que en 2024, alrededor de 40 familias de Chambacú (Sipí) tuvieron que desplazarse debido a los combates entre ambos grupos. Los motivos obedecían a lo mismo: la disputa por el control territorial y poblacional en Nóvita, Istmina, Sipí y Litoral del San Juan.
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