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Robos y sicariato a pleno día en Bogotá, ¿qué pasa?

Aunque los indicadores de criminalidad marcan leves descensos, los sicariatos y hurtos a plena luz del día siguen afectando la cotidianidad de los capitalinos.

  • El atraco perpetrado a los ocupantes de un vehículo en la localidad bogotana de Suba. Tres delincuentes armados aprovecharon el pare del semáforo para intimidar a los ocupantes y robarles. Foto: tomada de video
    El atraco perpetrado a los ocupantes de un vehículo en la localidad bogotana de Suba. Tres delincuentes armados aprovecharon el pare del semáforo para intimidar a los ocupantes y robarles. Foto: tomada de video
hace 3 horas
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La promesa de una Bogotá más segura para sus habitantes se está diluyendo poco a poco, por cuenta de una serie de crímenes que en las últimas semanas afectaron la percepción de seguridad de los capitalinos.

Los hechos, ocurridos en plena vía pública y difundidos por la prensa y en las redes sociales, dan cuenta de una población vulnerable ante la delincuencia común y las bandas de crimen organizado que pululan en sus localidades.

Tal cual sucedió el pasado lunes en la localidad de Salitre, a las 2:00 p.m. y en plena vía pública, donde ante la vista de todos fue tiroteado Néstor Harry Acosta Leal, quien trabajaba en la Empresa de Acueducto de Bogotá.

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Los asesinos lograron escapar, huyendo en moto por la avenida La Esperanza. Ese mismo día ocurrió otro incidente en la calle 116 con carrera 71B de la localidad de Suba, cuando los ocupantes de una camioneta Mazda roja fueron atracados en un semáforo.

El hecho quedó grabado por la cámara de un vehículo estacionado detrás, desde donde se observó cuando tres hombres armados rodearon el automotor, les apuntaron al conductor y a los pasajeros con armas de fuego y les abrieron las puertas.

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En menos de 30 segundos les arrebataron celulares, billeteras y demás pertenencias. Otro hecho registrado en una cámara de vigilancia fue el atraco a la universitaria y bailarina Luz Ángela Peña, en la noche del pasado fin de semana en una calle del barrio Los Israelitas, en la localidad de Bosa.

Un delincuente la sorprendió con un puñal, y cuando ella se resistió aferrándose a su mochila, le propinó varias cortadas en las extremidades. Luego huyó con el bolso y el dinero de la joven.

Estos hechos se suman a una serie de homicidios perpetrados en Bogotá que han tenido resonancia nacional en los últimos meses. El pasado 11 de febrero, un sicario acribilló en las afueras de un gimnasio del norte de la ciudad, en la calle 85 con la carrera Séptima, al empresario Gustavo Andrés Aponte Fonnegra y a su escolta Luis Gabriel Gutiérrez.

El 7 de junio de 2025, en un intrincado operativo sicarial, mataron al precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay durante un mitin político en el barrio Modelia. Y el 6 de abril del año pasado, un francotirador asesinó al esmeraldero Hernando Sánchez en la urbanización Bosques del Marqués, en una aparente vendetta mafiosa.

¿Y la Bogotá segura?

Hechos como los mencionados dejan en duda la gestión de la Alcaldía Distrital, cuyo líder, el alcalde Carlos Fernando Galán, ganó las pasadas elecciones bajo la promesa de convertir a la capital en una metrópoli sin violencia “Bogotá camina segura”, fue su lema de campaña.

Cada vez que ocurren hurtos o asesinatos a plena luz del día, la Administración se defiende con su arsenal de cifras, según las cuales los principales indicadores delincuenciales van a la baja.

A febrero de 2026 se documentaron 173 homicidios, tres menos que en el mismo periodo de 2025; hubo 19.869 hurtos a personas, mientras que en ese lapso del año pasado fueron 21.092 (1.223 menos); y se denunciaron 393 hurtos de automotores, mientras que en los dos primeros meses de 2025 fueron 523 (130 menos).

Este martes, en una conversación con Caracol TV, el alcalde Galán dijo que “sin duda tenemos un reto grande de seguridad, en Bogotá se han cometido históricamente más de 150.000 hurtos al año, una cifra cercana a los 500 al día. Hemos hecho el esfuerzo de darle mayores herramientas a la Policía, con vehículos, comunicaciones, cámaras y demás. Infortunadamente siguen ocurriendo hechos graves de violencia”.

El mandatario hizo énfasis en que se requieren reformas legales que impidan que los delincuentes reincidentes salgan rápido de las cárceles, y para eso sostuvo este lunes una reunión con 17 congresistas actuales y electos.

Allí les planteó a los legisladores la necesidad de promover herramientas tecnológicas y crear leyes que impidan que una persona detenida cinco o diez veces, al final termine en libertad y cometiendo un crimen grave.

Otro de los puntos en los que ha insistido Galán es la dificultad que enfrenta la Policía, en muchos casos, para acceder a las grabaciones de cámaras privadas y de establecimientos comerciales, debido a taras normativas y falta de legislación.

El panorama criminal

Fuentes policiales le explicaron a EL COLOMBIANO que los problemas de seguridad de Bogotá son de dos tipos, principalmente: de convivencia, dado que allí confluyen múltiples culturas, con migrantes de todas partes del país y del exterior, cuyo nivel de tolerancia es escaso; y de crimen organizado, por la presencia de cientos de bandas de diferentes tamaños y especialidades, que se disputan las calles para la venta de drogas y la extorsión.

A diferencia de otras zonas de Colombia, como el Valle de Aburrá y Urabá, en la capital no hay un actor armado hegemónico, por lo que son frecuentes los conflictos de organizaciones ilegales.

Entre los grupos más activos están la banda de “Satánas” y el Tren de Aragua, aunque también hay redes de los grandes carteles, como el Clan del Golfo y la Nueva Junta Directiva del Narcotráfico, así como de facciones terroristas, entre ellas el ELN y las disidencias de las Farc. A esas se suman células anarquistas enquistadas en universidades públicas, que promueven bloqueos y asonadas.

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