En el marco del Día Mundial de la Tortuga, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá liberó 90 tortugas en Cartagena, devolviéndolas a los ecosistemas de tierra y agua a los que pertenecen.
El grupo de animales liberados estaba compuesto por 20 tortugas hicoteas y 70 tortugas morrocoy, las cuales culminaron exitosamente un riguroso proceso de recuperación.
Estos individuos habían llegado al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación (CAVR) de fauna silvestre tras ser víctimas de tráfico y tenencia ilegal. Durante su estancia, los expertos trabajaron en su rehabilitación física para asegurar que pudieran sobrevivir nuevamente por su cuenta en su hábitat natural.
La presencia de estos animales en los hogares colombianos es el resultado de problemáticas graves como el tráfico de fauna silvestre, una práctica que compromete seriamente su salud y supervivencia.
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Según cifras oficiales, desde el año 2024 hasta la fecha, el Cavr del Área Metropolitana ha recibido un total de 3.160 tortugas. Entre las especies que llegan con mayor frecuencia se encuentran la tortuga morrocoy, la tortuga hicotea y la tortuga caja.
El impacto del cautiverio en estos reptiles es devastador.
Muchos ejemplares ingresan a los centros de atención con problemas nutricionales, deformaciones en sus caparazones, lesiones físicas y dificultades severas para desplazarse correctamente.
Además, el estrés del encierro les impide desarrollar sus comportamientos naturales, afectando su bienestar integral.
La importancia ecológica de las tortugas en los ecosistemas
Las tortugas no son mascotas y su extracción del medio natural genera un desequilibrio ecológico significativo.
Estos animales cumplen funciones biológicas vitales, tales como la dispersión de semillas, el reciclaje de nutrientes y el control de poblaciones de diversos organismos.
Su presencia es fundamental para mantener la salud y el equilibrio en bosques, humedales y otros cuerpos de agua.
Por esta razón, la autoridad ambiental enfatiza que el verdadero acto de protección hacia estas especies es permitirles vivir en libertad.
El Área Metropolitana hace un llamado urgente a la ciudadanía para recordar que las casas no son el hogar de la fauna silvestre.
La recuperación de estos 90 ejemplares es fruto del trabajo técnico realizado en el CAVR, un proyecto estratégico que se desarrolla mediante un convenio entre el Área Metropolitana y la Universidad CES.
Esta alianza permite brindar atención especializada a los animales que son rescatados o entregados voluntariamente, con el objetivo final de que regresen a la naturaleza para cumplir su papel ecológico esencial.