A propósito de la decisión del Gobierno de Colombia de autorizar la eutanasia de al menos 80 hipopótamos en la cuenca del río Magdalena, una vieja discusión que lleva años sin resolverse apareció nuevamente. Desde México, la reacción llegó con reproche y una historia de intentos frustrados por reubicar a estos animales fuera del país.
La medida generó una respuesta inmediata desde la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM), que asegura haber intentado durante casi tres años evitar ese desenlace con una propuesta de traslado internacional.
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El presidente de la organización, Ernesto Zazueta Zazueta, lamentó la determinación y sostuvo que existía una alternativa lista para ejecutarse con apoyo internacional. Según explicó, el plan se venía trabajando desde hace varios años junto al Ostok Sanctuary y el Greens Zoological Rescue and Rehabilitation Center, con el objetivo de mover parte de la población a India y México.
En una entrevista con EL COLOMBIANO, realizada en junio del año pasado, Zazueta recordó los intentos fallidos por concretar la operación y el choque institucional que, según él, terminó bloqueando el proyecto: “Sí, desde hace dos años o tres años tratamos de rescatar los hipopótamos que están en Doradal. Sabemos que los gobiernos de todas las partes son iguales: si no tienen los reflectores, no te permiten hacer las cosas. Ofrecimos trasladar unos al santuario de México y otros a la India, un santuario al que he donado muchos animales. Conseguimos los recursos para que al gobierno colombiano no le costara nada el traslado. Pero hubo un contubernio entre ambos gobiernos, entre los ministerios de ambiente y el asunto se tornó feo. No perdemos la esperanza de ayudar a los hipopótamos”.
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El proyecto, según la AZCARM, contemplaba la reubicación de al menos 70 animales, 60 hacia India y 10 a México, con infraestructura ya preparada, equipos veterinarios y recursos privados. Sin embargo, según el presidente de la organización, la propuesta nunca obtuvo la autorización final del Ministerio de Ambiente de Colombia, lo que terminó frenando la operación.
Zazueta también detalló la magnitud logística y económica del traslado. “Más de tres millones de dólares. Conseguí que dos empresas, tanto aquí en México como en la India, quisieran apoyar en el traslado de los animales”.
El dirigente en junio del 2025, insistió en que el objetivo nunca fue comercial, sino de manejo humanitario de una especie que hoy se considera invasora en Colombia. De hecho, recordó que ha viajado en múltiples ocasiones al país para impulsar el plan. “Nuestra idea era llevarlos a un lugar para que estén tranquilos, que estén a gusto. No perdemos la esperanza. Esperamos que el gobierno de Colombia diga un día: ‘Sí, va’. Fui ocho o nueve veces a Colombia. Llevé todo el equipo, apoyamos en hacer las instalaciones para encerrar los hipopótamos, para todo el plan de manejo y logística. En último momento la entonces ministra Muhamad dijo que yo era un atrevido. Entiendo, claro, ese no es mi país. Pero también creo que los animales no tienen fronteras, son universales”. Explicó.
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La preocupación por el futuro de los hipopótamos no es nueva. Estos animales descienden de cuatro ejemplares introducidos ilegalmente en la década de 1980 en la época de Pablo Escobar y, sin depredadores naturales, su población ha crecido sin control hasta superar más de 200 individuos en la cuenca del Magdalena, según estimaciones oficiales.
Hoy para la AZCARM la posición sigue siendo la misma, el punto crítico no es solo la expansión de la especie, sino la decisión de recurrir a medidas letales cuando, afirman, aún existen alternativas viables. En ese sentido, han insistido en que el debate no debería cerrarse, más aún cuando hay disposición para colaborar con el Gobierno colombiano en la búsqueda de una solución integral que permita el manejo de los hipopótamos, privilegiando alternativas de reubicación y conservación de la vida silvestre.
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