“¿Dónde está Amaranto?, ay ombe, que no la veo. Ya se nos fue la matrona, ya se fue lejos”, cantó con la voz quebrantada, Esmith Rivera Márquez, conocida como ‘La Poderosa del Bullerengue’, quien, al igual que varios en la región, se encuentra consternada y preocupada por la muerte de Eustiquia Amaranto, ‘La Justa’, reconocida como la ‘Voz Insigne del Bullerengue’.
Su partida no solo enluta al Urabá antioqueño, sino que revive una alerta que desde hace años hacen sabedores y colectivos culturales en la región: el bullerengue, uno de los géneros afrocolombianos más antiguos, está en peligro de desaparecer en una de las subregiones del país más importantes para este género.
Eustiquia falleció el pasado 24 de diciembre en Turbo, dejando un vacío profundo en una tradición que ha sobrevivido varios siglos gracias a la transmisión oral, al canto femenino y a la resistencia cultural de las comunidades negras del Caribe colombiano.
Eustiquia fue una de esas voces que encarnó durante casi 100 años la esencia cultural del Urabá. Fue cantadora, pero también partera, rezandera, barequera de oro, pescadora y madre de diez hijos. Su camino en el bullerengue comenzó a los 45 años y desde eso, nunca se detuvo.
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En Turbo, Necoclí, Arboletes y San Juan de Urabá, los tambores aún resisten para que el legado de Eustiquia no desaparezca. Sin embargo, hay una amenaza silenciosa, los colectivos culturales alertan que la falta de apoyo institucional y la desfinanciación ponen en peligro la permanencia del bullerengue en la subregión.
“Lo que realmente afecta es la falta de apoyo y financiación. Ninguna manifestación cultural puede sostenerse sin apoyo económico. Los géneros comerciales tienen visibilidad y circulación porque están apoyados”, planteó la maestra Dina Luz Suárez.
Colectivos advierten que para preservar el bullerengue hay que dignificar el trabajo de las matronas y no abandonar las iniciativas que ayudan a que se mantenga vigente.
“Tenemos iniciativas como la de Ofelia Sánchez, que tiene un grupo de niños desde los 5 años que están haciendo bullerengue y es muy importante que los niños sean los nuevos portadores de la tradición bullerenguera”, expresó Enrique Mena, periodista cultura y director del colectivo Visaje Negro.
Enrique también añadió que es necesario dejar atrás ese mito de que el Bullerengue es solo para personas adultas. Su género, como bien lo explica este líder cultural, es tan amplio y diverso que todos caben en el.
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“Es importante desmitificar que el hecho de que el Bullerengue es una expresión musical y un baile cantado solamente para personas adultas y que los jóvenes sepan que puedan hacer parte de esto. También algo importante es tener escuelas de bullerengue desde una visión público-privada y también tener iniciativas comunitarias”, recalcó Mena.
Una amenaza a la identidad
En San Juan de Urabá, la Casa Diversa del Bullerengue se ha convertido en un refugio de la memoria. Allí funciona la Corporación Cultural Eco de Tambó, de la cual hace parte Esmith Rivera Márquez, conocida como ‘La Poderosa del Bullerengue’, un personaje que durante años ha trabajado con semilleros infantiles para que este género no se extinga con las generaciones de antaño.
“Esta tradición tiene 515 años. Es la identidad y herencia de un pueblo, esto significa que hay que velar para que esta identidad no se pierda. Si perdemos el bullerengue, perdemos quiénes somos”, afirmó Rivera Márquez.
La muerte de Eustiquia Amaranto, asegura, es una señal de alarma: “Esto es una amenaza. Los pueblos negros estamos desapareciendo y con nosotros está desapareciendo esa identidad. Perder a Amaranto fue como quitarle una columna a esta tradición”, indicó ‘La Poderosa’.
Rivera Márquez también señaló que es necesario que la institucionalidad no deje en el olvido a las matronas y maestros que quedan en la subregión.
“Mientras no se le preste atención a esos señores mayores, como ya nos queda Emilsen Pacheco de San Juan de Urabá y en Necoclí Darlina Saenz, quien ya también está perdiendo la voz, si el gobierno estatal o las instituciones apuntaran desde las grandes universidades a resaltar y reconocer esta labor, esto se podría fortalecer”, manifestó la bullerenguera.
Sabina Escudero, Margarita Blanco, Eloísa Garcés, Argenia Julio y Eustiquia Amaranto hacen parte de una generación de matronas que resistieron la guerra, el desplazamiento y el olvido, y que encontraron en el bullerengue una forma de sanar y narrar la historia.
Colectivos alertan que solo mediante estrategias y proyectos educativos audiovisuales y culturales es posible que la tradición no muera con las matronas.
“La memoria juega un papel muy fundamental y prestarle atención a esas grandes matronas, mantenerlas vivas en videos, en sus registros y en la memoria es no permitir que ellas mueran, volverlas inmortales. Replicar sus legados es no dejarlas morir”, concluyó la maestra Rivera.
Desde la Alcaldía de Turbo, la subsecretaria de Cultura, Estebana Santacruz, señaló que los procesos de modernización han dificultado la transmisión generacional del bullerengue.
“Muchos exponentes han fallecido y algunos se han ido retirando de estos grupos tradicionales. Los ritmos musicales están cada vez más internacionalizados y el bullerengue es una tradición heredada”, advirtió la funcionaria.
Actualmente, según la funcionaria, el Distrito Portuario conserva cinco grupos tradicionales: Bananeras de Urabá, Cumbelle, Tambores de Urabá, Corazón de Tambo y Noliwe.
“Es muy importante la preservación y la conservación de la tradición bullerenguera en el Distrito, porque es de nuestras herencias más arraigadas, heredadas de nuestros ancestros. Si no se le genera al niño el amor y el sentido de pertenencia por la conservación de esta práctica, él simplemente entra en un proceso de modernización y culturización, donde aprenden otras expresiones y dejan a un lado la tradición”, finalizó la funcionaria.
Actualmente, la Alcaldía avanza en la implementación de ‘Turbo le canta al Bullerengue’, un festival que busca visibilizar los semilleros en formación y preparar a los jóvenes para escenarios nacionales. El proyecto ya fue presentado ante el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y se encuentra en proceso de evaluación.